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Saturday, 18 May 2024

El mango de la conservación

 La conservación de áreas naturales no es únicamente un decreto de uso de suelo o una transacción de compra privada para proteger un territorio. Son una series de acciones más complejas, las cuales se entienden mejor si las comparamos con el aroma, el aspecto, el sabor, y la fibra de un mango. Permítanme explicar.


¿Hasta donde deben llegar los esfuerzos de conservación de tierras? La respuesta fácil es asomarse a un mapa, medir el territorio conservado y declarar la tarea cumplida. Es una respuesta simple y objetiva, pero incompleta y fuera de la realidad.


Pintar en un mapa un área de conservación y montar letreros que anuncien sus límites y reglas de uso jamás serán suficientes para conservar un territorio. Si todos los territorios de conservación fueran islas de acceso difícil ni siquiera habría que esforzarnos por mantener sus ecosistemas y procesos biológicos, su inaccesibilidad haría que nuestra huella fuera mínima; las áreas de conservación son atractivas para su uso, productivo o recreativo y son retos diarios y continuos para la conservación. Forzosamente debemos agregar otros ingredientes para obtener la mejor receta de conservación.


El fin de mantener un territorio bajo cualquier esquema de conservación es asegurar que los procesos naturales —ecológicos o biológicos— sucedan con la menor interferencia humana. Nos gusta saber que plantas, animales y todos los otros organismos tienen un “lugar seguro” para llevar a cabo su vida, descansar en la migración, alimentarse, reproducirse o pasar el invierno.


El otro fin y reto de mantener un área bajo conservación es dar a conocer que se ha seleccionado este pequeñísimo pedazo del planeta porque tiene características naturales que lo hacen un buen ejemplo de como han sido y pudieran ser los territorios adyacentes. Estas áreas son un testimonio de nuestra capacidad de modificar el planeta en nuestro beneficio sin olvidarnos de nuestros orígenes biológicos y dependencia del planeta.


A las áreas naturales protegidas hay que protegerlas de nosotros. En México, el presupuesto que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas otorga a sus áreas no es suficiente para contar con policías en los parques; en las áreas naturales privadas no hay presupuesto que alcance para patrullarlas. La conservación no se logra restringiendo y prohibiendo la entrada a las comunidades y otros usuarios a las áreas menos sensibles para que sepan que se protege y porque. Las áreas núcleo si deben estar restringidas a todos los humanos, con excepciones de investigación o monitoreo restringidas. La mejor solución sigue siendo establecer comités de vigilancia participativa donde personal del área natural protegida, las comunidades circundantes y personas y organizaciones interesadas se encarguen de asegurar la integridad del área, no sólo con fines pecuniarios, también porque cuidar los recursos naturales es asegurar el aprovisionamiento de recursos como agua limpia y alimento, la prevención de inundaciones y otros desastres naturales, y trabajo, como pesquerías, acuicultura y el aprovechamiento de “recursos no maderables” como flores, mariposas, plantas medicinales y hasta ajolotes para prevenir la tos.


Quien se encarga del área natural protegida no vive en aislamiento, es parte de una comunidad. Es con esta comunidad con quien debe establecer alianzas cercanas y a largo plazo para mantener la integridad del área y sus alrededores. Los trabajos comunes deben ir más allá de los confines del área, deben involucrar a la comunidad, deben ayudar a mejorar la calidad de vida y deben mantener o mejorar el ambiente; también deben educar sobre el valor del territorio, sus recursos y sus paisajes, enorgullecerlos de pertenecer a un lugar único e inimitable del planeta.


La conservación es un mango. Atractivo y perfumado por fuera y con una red íntimamente interconectada y viable como un todo por dentro. El hueso es el territorio. Lo que hacemos, creemos y comunicamos, la pulpa que disfrutamos. La fibra y el sabor del mango es el valor intrínseco y agregado del paisaje, los bienes y recursos que nos ofrece el ecosistema como agua y aire limpios y otros recursos aprovechables. En esa fibra están los valores estéticos que inspiran, la recreación, el respeto, la admiración y la contemplación que logramos al estar allí. A la naturaleza le da conectividad de hábitats en un mundo cada vez más fragmentado que sirve tanto a especies migratorias como residentes.

Viviendo nuestra biodiversidad

¿Qué es la biodiversidad? El entender común es que biodiversidad es igual al número de especies en el planeta, un continente, el país o una región mas pequeña y también el número de individuos. Bajo esta definición defender la biodiversidad es igual a proteger especies y mantenerlas vivas en el espacio donde habitan.


La biodiversidad es más que eso, empieza en la huella de vida más pequeña que podemos encontrar (en el suelo o el agua), moléculas de dna, la información genética que da forma y función a la vida, pasando por individuos, especies, biomas (como el desierto o la tundra) y los grandes paisajes.


Para lograr una economía sustentable con los bienes y recursos naturales locales, debemos conocer y entender nuestra biodiversidad. Este conocimiento tiene huecos y barreras que debemos cerrar y superar para su mejor uso sustentable. Para cerrar esos huecos debemos saber que nos falta por conocer y debemos estar preparados para afrontar las sorpresas que el cambio climático traerá. Deberemos adaptarnos a nuevos patrones climáticos y aceptar que nuestro ambiente cambiará, que algunas especies se irán a otro lado o se extinguirán y otras llegarán a vivir al clima al que están adaptadas. 


Nuestras barreras son los pocos canales de comunicación, o, tristemente, la nula comunicación que existe para informar y comprender que hemos cambiado nuestro mundo, que debemos cambiar nuestra forma de vida concordantemente. No todos haremos lo mismo, podemos pintar el paisaje de diferentes colores, pero en la misma dirección.


Para nuestros fines, debemos crear y fortalecer colaboraciones regionales binacionales entre instituciones de investigación, oficinas gubernamentales, asociaciones civiles, tribus, pueblos, comunidades e individuos cuya responsabilidad y preocupación es mantener la biodiversidad.


Para esto debemos definir objetivos comunes mientras mantenemos los de interés propio; debemos crear conocimientos y datos que sea útil a toda persona interesada. Ya que estos conocimientos serán creados con recursos públicos, deben ser accesibles al público. Esta disponibilidad es necesaria para promover la discusión constructiva y evitar problemas de comunicación y errores en la adquisición y el uso del conocimiento.


Para que entendamos y usemos sustentablemente la biodiversidad debemos conocerla mejor. A quienes la estudiamos nos queda la responsabilidad, y gusto, de dar a conocer estos conocimientos y nuestras ignorancias y las consecuencias positivas y negativas de nuestro trabajo.


Para lograr esta comunicación debemos contestar qué debemos hacer para que entendamos que nuestra visión del mundo no es un reflejo verosímil de la realidad del siglo xxi. ¿Cómo incorporamos una nueva visión del mundo a las redes sociales, la comunicación masiva, las currícula de educación y nuevas formas de vida sustentables?


Lograr el uso sustentable de la biodiversidad requiere que tengamos una visión de a donde queremos llegar en los futuros mediano y a largo plazo. ¿Cómo veo nuestro camino a un futuro sustentable?


Las ciudades crecen y las personas que trabajan el campo disminuyen. Las ciudades deben promover el transporte público, la generación local de energía, industrias que promuevan la economía circular y el concepto de basura cero donde los deshechos se reusan, valorizan y reciclan.


Debemos asegurar que quienes trabajan el campo tengan las herramientas, insumos y agua necesarios y paguemos precios justos por sus productos. Dada la crisis permanente de agua que sufrimos, habrá que regar los campos por goteos, con las inversiones de capital que se requiere.


Quiero mayor porosidad en nuestras vidas y fronteras. Me preocupa que en un mundo con abundancia y diversidad de información nos hemos aislado en grupos pequeños de personas e ideologías que no nos permite distinguir entre dogmas, opiniones e información. ¿Cómo abrimos los brazos y la mente para superar estas barreras que limitan nuestras formas de ver la realidad?


El mantenimiento de la biodiversidad regional requiere que en nuestro futuro existan fronteras más porosas. La construcción de la barda fronteriza, tan alabada por Trump y mantenida por todos los presidentes, impide el paso a personas, plantas y animales y agua y vientos necesarios para mantener la biodiversidad. Creemos cruces fronterizos más porosos, con mayor confianza y mejor flujo de vehículos que garantizan una mejor calidad de vida porque nos dan más tiempo para vivir y menos contaminantes.

Sunday, 9 April 2023

CITES y 3148 especies mexicanas

A finales de marzo CITES, la conferencia internacional para el comercio de las especies amenazadas, resolvió que otros países no compraran las 3148 especies bajo su cuidado que México comercializa en el resto del mundo. Razón: el gobierno mexicano no ha hecho lo suficiente para proteger a la Vaquita marina de morir ahogada en redes agalleras utilizadas para pescar, ilegalmente, a la Totoaba, también amenazada y también preocupación de CITES. La Totoaba es parecida a un pez del mar de China extinto comercialmente y a cuyas vejigas natatorias o buches se les atribuyen propiedades medicinales. Su consumo es símbolo de privilegio en algunas sociedades orientales. La venta de este buche es ilegal. Sin restricciones legales, cuotas de pesca y comercio regulado la viabilidad de ambas especies está amenazada. También la de los pescadores que dependen de esta actividad furtiva.


Buches totoaba Excelsior


La Vaquita es el cetáceo más pequeño del mundo y el más cercano a la extinción. Quedan unos ocho ejemplares, que aún bajo estas circunstancias siguen reproduciéndose; cada año se ven crías.


La Vaquita ha cambiado su distribución en el alto golfo conforme ha disminuido su número La declaración de la zona de tolerancia cero, que se viola impunemente, es resultado de esta nueva distribución deducida de nuestro registro de los sonidos que emite las vaquitas en su hábitat.


Las recomendaciones de CITES, que paran las exportaciones de 3148 especies ni afectan a los pescadores furtivos de Totoaba, ni impiden el contrabando de sus buches, ni promueven directamente la supervivencia de la Vaquita. Si afectan directamente a las comunidades que comercializan a estas 3148 especies. No me cabe duda que la mayoría de estas comunidades depende de la exportación de alguna de estas especies para su bienestar. La recomendación de CITES es dura y pone presión al gobierno mexicano para que proteja a la Vaquita y a la Totoaba.


A lo largo de los sexenios, los gobiernos mexicanos han creado su propia encrucijada por la falta de políticas, propuestas y subsidios realistas para conservar a la Vaquita y castigar efectivamente la pesca ilegal de Totoaba o promover el bienestar de las comunidades pesqueras del alto golfo de California.


A pesar de su riqueza en productos pesqueros, entre los que destacan camarones y curvinas, las comunidades pesqueras de San Felipe, BC y El Golfo de Santa Clara, Son, no son prósperas, las ganancias de las pesquerías ni se quedan allí ni se reparten equitativamente. Razón: negligencia gubernamental. El Golfo de Santa Clara es una comunidad dentro del municipio de San Luis Río Colorado, donde le la agricultura es la primera fuente de ingresos. Hasta hace poco San Felipe era parte del municipio de Mexicali, la capital del estado y otro centro agrícola importante. Estas dos comunidades no dan votos suficientes en su municipio, están debajo del radar de los políticos municipales, estatales y federales. Las licencias de pesca se convierten en dádivas para beneficiar a los amigos o a quien se le debe un favor. San Felipe no será un municipio próspero, como lo es Rosarito con el cobro de impuestos prediales a sus colonias de extranjeros. El nuevo municipio no garantiza la prosperidad de San Felipe.


Sin que aumenten las acciones y políticas significativas para la protección de la Vaquita e impedir la pesca ilegal de la Totoaba, seremos culpables de la extinción de una especie cuya protección es factible aunque difícil y de la promoción del contrabando y mercado negro de especies. Nuestra falta de atención al problema nos convertirá en parias de la conservación e hipócritas en la Comisión Ballenera Internacional, CITES y otras agencias internacionales que llevan muchos años pidiendo que se tomen las acciones apropiadas para conservar a la Vaquita.


La exportación de las 3148 especies mexicanas bajo los convenios de CITES es una muestra de que México puede utilizar su biodiversidad, desde los genes hasta los paisajes, para generar riqueza, empleo y mayor conocimiento. CITES nos puede ayudar a que esta sea una realidad, si hablamos con la verdad y llevamos a cabo las acciones prometidas. La indiferencia del actual gobierno hacia la Vaquita y la Totoaba es difícil de entender cuando existen conocimiento técnico y recomendaciones para la conservación de la Vaquita y la recuperación para la pesca sustentable de Totoaba. La biodiversidad es de todos y es responsabilidad del gobierno mantenerla, protegerla y promover que sea una fuente de bienestar en México.

Sunday, 10 April 2022

Trabajo para biólogos




Barbara McClintock Mujeres en la historia

El cambio climático y sus consecuencias son resultado de la quema de combustibles fósiles que inició con la revolución industrial en el siglo xix. En el camino logramos no sólo la acumulación de capital y la perseverancia de la desigualdad, también casi acabamos con los halcones peregrinos y otras aves adelgazando los cascarones por efecto de el DDT. En el camino también quedó la lluvia ácida, producto de la quema de carbón con alto contenido de sulfuro para generar electricidad; lluvia que cayó sobre tierras y aguas, haciéndolas inhóspitas. En el camino queda la contaminación atmosférica causada por motores de combustión interna, el smog, que aqueja a los centros urbanos y que apenas se controla con modificaciones a los motores para quema más limpia de las gasolinas ahora libres de sulfuros y plomo. En el camino están la sobrepesca que rompe las tramas tróficas (cadenas alimenticias) del mar , amenazando sus ecosistema, la deforestación, un factor importante de la erosión de suelos y los monocultivos agrícolas intensivos con grandes necesidades de fertilización de los suelos y sus escorrentías contaminantes de aguas y suelos.
Rachel Carson Columgia


Estamos llevando al colapso no sólo nuestra civilización sino también el mundo que conocemos. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático y António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas nos lo advierten siempre. Sin una reducción pronta, drástica y significativa en la atmósfera de la cantidad de CO2 y otros gases de efecto invernadero cambiaremos irremediablemente el clima, afCectando la vida en el planeta y amenazando nuestra existencia. 
Hay mucho trabajo que proponer e implementar para contrarrestar los cambios actuales y futuros. 


 ¿Qué hacen y que pueden hacer los biólogos y ecólogos para contrarrestar los cambios y mejorar al planeta? Ya en la columna anterior (https://horaciodelacueva.blogspot.com/2022/03/el-biologo-del-futuro.html) hablé de las limitaciones actuales de las ciencias biológicas para crear predicciones robustas que nos ayuden a generar hipótesis, modelos y acciones que contribuyan a combatir los problemas que debieran estarse resolviendo con el apoyo y guía de estas ciencias. 

Van Lewenhork el universo

 

¿Dónde están las habilidades y limitaciones de los biólogos y ecólogos? ¿Con quién se deben aliar, de quién deben aprende y a quién deben objetar? En general ambas profesiones son amantes de la naturaleza e historiadores naturales que conocen detalles de la vida de uno o más tipos de organismos; observan y describen las interacciones entre organismos de una especie, como la reproducción, la migración, la competencia por espacios, parejas o alimentos. También entienden y describen interacciones entre especies como la depredación, la simbiosis, el parasitismo, la saprofagia, las enfermedades y la competencia por espacios y otros recursos (los recursos son bienes limitados que sólo se obtienen por competencia). Biólogos y ecólogos pueden identificar especies por forma, fragmento sonido o lugar donde se encuentra —aunque ahora existen técnicas moleculares que permiten una identificación menos ambigua. 


En general los biólogos y ecólogos tiene poco gusto por las matemáticas, la estadística y la modelación. Esta falta de gusto y educación limita las hipótesis, modelos y predicciones que pueden plantear. Un entendimiento más profundo del método científico, incluida de la necesidad del planteamiento de hipótesis para identificar las soluciones más objetivas de los problemas que se plantean y que nos ayudarán a detener el deterioro del planeta y plantear un futuro sustentable. También hay biólogos, ecólogos, modeladores y estadísticos que se inclinan por plantear hipótesis y modelos con mucho poder estadístico y predicciones de gran exactitud, pero con insuficientes conocimientos biológicos, ecológicos o de historia natural. Sus resultados tampoco nos sirven porque tienen poca relevancia para solucionar los problemas y plantear los futuros antes mencionados. 


EO Wilson NatGeo
No sólo se necesitan ecólogos y biólogos que entiendan de historia natural modelación y predicciones. Nuestros problemas ambientales necesitan de un entendimiento de los problemas y soluciones sociales y económicas. Debemos plantear un modelo educativo que enseñe sustentabilidad. Problemas de esta complejidad necesitan soluciones multitudinarias. Lo que no necesitamos es poner al capital por encima del bienestar planetario. 

Monday, 7 September 2020

Como pueden sobrevivir los pescadores y la Vaquita


Publicado originalmente en Campus de Milenio el 3 de septiembre de 2020

En el Alto Golfo de California la sobrepesca pone en peligro a la vida de los pescadores. Al mismo tiempo, las artes de pesca, las redes, están llevando al borde de la extinción a la Vaquita, el cetáceo más pequeño del mundo (las ballenas y los delfines también son cetáceos). Las estimaciones más recientes indican que sólo quedan unas catorce vaquitas. Sin medidas extraordinarias y comprobables que protejan efectivamente a la Vaquita y eliminen su captura incidental, la Vaquita pudiera extinguirse en dos o tres años. La solución realista no es suspender la actividad pesquera en la zona. Sin cambios en la forma de pesca, también desaparecerá esta noble vocación.

La sobrepesca en el Alto Golfo de California —como en otros lados— deja cada vez menos peces para cada vez más pescadores. Los programas de retiro de permisos, redes, motores y embarcaciones y la implementación de subsidios no han dado los resultados esperados. Los subsidios acabaron en manos equivocadas; muchos pescadores siguen utilizando redes más largas de lo permitido y la pesca ilegal de Totoaba es impulsada por el mercado negro chino.


Un elemento más que complica la supervivencia de pescadores y vaquitas es la falta de oportunidades. Aunque durante varios sexenios se ha hablado de la extinción de la Vaquita y su relación con las pesquerías nunca he visto un esfuerzo real por parte de las autoridades municipales, estatales o federales para crear nuevas fuentes de trabajo en San Felipe, Baja Califorina o Santa Clara del Golfo, Sonora. ¿Será porque sus votos no pintan? Comparado con las dos cabeceras municipales, Mexicali y San Luis Río Colorado, respectivamente, los votos que estas comunidades aportan al municipio, estado o distrito electoral son mínimos. Estas comunidades están fuera de la mente del político, a menos que se trate de impedir un escándalo.


Las pocas oportunidades existentes para las comunidades de pescadores se traducen sólo en permisos de pesca regulada y, desafortunadamente, en la pesca ilegal de Totoaba para el mercado negro china. La pesca de esta especie está prohibida consecuencia de su sobrepesca. Eso no impide que un grupo de pescadores desafíe a las autoridades y haga encierros de totoabas para extraer sus buches (vejigas natatorias). Estos son apreciados como símbolos de status en el mercado chino y alcanzan precios más altos que los de la cocaína. La existencia de esta red de contrabando sólo se explica por indiferencia o complicidad de las autoridades mexicanas y estadounidenses a lo largo de la ruta de contrabando. 


Las vaquitas tienen pulmones y necesitan respirar fuera del agua. Al quedar atrapadas en las redes mueren ahogadas o estresadas en la desesperación de no poder desenmallarse. La muerte incidental de Vaquita y la imposibilidad de frenarla o de revertirla ha traído como consecuencia un boicot de los Estados Unidos y otros países al camarón del Golfo de California.P ara acabar con el boicot dede desaparecer la pesca incidental debe de desaparecer no porque la Vaquita se haya extinguido, sino por qué estamos tomando las medidas necesarias para evitar su muerte y la de las comunidades pesqueras. 


Las oportunidades para rescatar a las vaquitas no han fructificado. Aún con todas las precauciones, el intento de llevarlas a cautiverio para protección y reproducción fracasó. La pérdida de una hembra por estrés acabó con el programa. No importaron las declaraciones del entonces secretario de medio ambiente y recursos naturales y miembro del PVEM, Rafael Pacchiano de que el programa se suspendía temporalmente.


El problema de pesca incidental de Vaquita ha crecido con los años y a medida que han disminuido en número y la especie y su rareza se conocen mejor, la preocupación internacional aumenta. Esta atención necesaria no ha asumida por autoridades mexicanas que deberían controlar la pesca legal e ilegal y parar el contrabando de totoaba. Eso ha permitido que la asociación Sea Shepherd asuma un papel de vigilancia, denuncia y patrullaje en el Alto Golfo. Su trabajo —necesario o no— es mercenario, viven de donaciones extranjeras y cubren el papel de las autoridades mexicanas. 


Hubo una época de abundancia de Totoaba y la Vaquita no estaba amenazada. La pesca proveía consumidores y alimentaba a las familia de pescadores. Las tototabas eran grandes y abundantes. Al sacar del agua a los peces más grandes, los mejores reproductores, los peces más pequeños empezaron a ser pescados, con una contribución cada vez más pequeña de nuevos peces a la población. Al cabo del tiempo la población se colapsó,   los pescadores gastan cada vez más en traer menos pesca. 


Estas circunstancias desesperadas requieren soluciones sustentables. La gobernanza debe regresar a la región. Es posible proteger a la Vaquita en un rectángulo de protección con cero pesca. Debemos seguir buscando artes de pesca que minimicen la pesca incidental de Vaquita.

Wednesday, 15 July 2020

El Método educativo en pandemia

La pandemia COVID-19 ha cambiado nuestra vida desde la raíz. Al no haber una vacuna contra el virus la única forma de prevenir contagiarnos es el distanciamiento social. Este no debe convertirse en aislamiento, egoísmo, depresión o solipsismo. Para eso hemos tratado de mantener nuestras instituciones funcionando. Una institución vital y generalizada es la educación. 


De  la educación la que mejor conozco  es la de posgrado. Es momento de reflexionar sobre la encrucijada en que se encuentra, sus oportunidades y sus riesgos, su pasado y los futuros que podemos crear. Lo que está pasando y lo que venga contribuirá positiva o negativamente a la formación de las personas con la mente crítica y creativa necesaria para resolver las consecuencias de esta pandemia y las futuras junto con las causas y consecuencias del cambio climático global y los otros problemas que acechan a la humanidad y al planeta en el siglo XXI. 


Como alumnos y maestros nos encontramos ante el pánico escénico de abandonar el salón de clase donde se encuentran todas nuestras herramientas familiares que van del pizarrón, el borrador y el apuntador llegando a la computadora, el proyector y los programas de láminas electrónicas llenas de color. Movimiento, señal y ruido que usamos para transmitir nuestros conocimientos, ideas y hasta doctrinas. Además ya no tenemos acceso a nuestro cubículo y a la biblioteca donde encontramos material de apoyo. Quienes estudian ya no tienen acceso directo a sus tutores y colegas para resolver dudas, pedir aclaraciones o trabajar en conjunto.


Hoy estamos dando clases en en casa, en algún lugar dentro de ella con dos características ineludibles, callado y con buena señal de internet. La mas de las veces damos las clases con palos de ciego, porque aún no sabemos cómo comunicarnos de forma virtual con los estudiantes. Lo poco o mucho que aprendimos en clases en línea de cómo dar clases en línea aún no tiene punto de comparación. No podemos evaluar si estas clases de final de primer año darán resultados diferentes, mejores o peores que los de las clases presenciales. 


De esta situación en la que nos encontramos maestros y alumnos surgió la pregunta que inspiró está columna, pero que es larga y poco atractiva como título: En la pandemia, ¿está perdiendo el pensamiento formal y crítico de la academia contra la imagen placentera y aduladora de las clases virtuales con imágenes bonitas?


La familiaridad con el aula de clase y el estilo de enseñanza han desaparecido. Espero, sinceramente, que no vuelvan, no de la manera como enseñamos. Es más fácil hacer una presentación visualmente atractivamente que desmenuzar y cuestionar un concepto familiar pero complicado. Enseñar en posgrado no es mantener la atención de una clase por una o dos horas para luego pedirles que repitan la definición clásica de un concepto. 


Valga un ejemplo para demostrar cómo complacer en clase o enseñar una clase, la Biodiversidad. Podemos presentar imágenes de selvas tropicales en México, Brasil o el África, arrecifes llenos de corales y peces de colores, seguidos de desiertos como el Sahara o la Antártica. Podemos agregar imágenes post-incendios o el fruto de la caza furtiva y del tráfico ilegal de especies. Hablamos de la riqueza de especies y de las amenazas naturales y humanas sobre la biodiversidad. Hay que defender la biodiversidad de la amenaza humana y parar el cambio climático. Podemos crear más áreas naturales protegidas, podemos castigar a los cazadores furtivos y a los traficantes de especies. ¡Aplausos!


Qué tal si mejor hacemos preguntas difíciles, sin imágenes bonitas o desastrosas. ¿Quién invenoó la biodiversidad o es real? ¿Qué es la biodiversidad? (no es el número de especies en un sitio). ¿La podemos medir o comparar? ¿Por qué están los paisajes y los genes en el concepto de biodiversidad? A partir de esto ¿Qué significa proteger la biodiversidad? 


Para la clase de preguntas difíciles no se necesita mas que motivar a los estudiantes a que entiendan mejor su mundo y lo cambien para bien de todos. 


Los cubrebocas salvan vidas ¡Usa el tuyo!

Comentarios bienvenidos: https://horaciodelacueva.blogspot.com/

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y del secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Que beba Mexicali, dejemos a Constellation sin agua. Los periodos de gobernador de BC son intocables. Apoyo a G Sheridan y H de Mauleón.

Thursday, 18 June 2020

Decisiones ambientales

El momento que vivimos nos reta hasta los límites para buscar soluciones que determinarán el futuro de la humanidad. Dos amenazas evidentes: SARS-Cov-2 y el calentamiento global. Es simplista decir que la segunda es la causa directa de la primera. Si ese fuera el caso revertir el cambio global desaparecería está y las pandemias pasadas y futuras. Las pandemias actuales y futuras son una consecuencia de la sobreexplotación del ambiente y el calentamiento global es consecuencia de la quema de combustibles fósiles. Las causas son diferentes, pero innegablemente relacionadas. 


Para resolver estos problemas ambientales globales debemos cuidar y usar inteligentemente los ambientes locales. Al proteger al planeta al mismo tiempo buscamos promover el uso de los recursos y las contribuciones de la naturaleza a las poblaciones locales de forma sustentable, a fin que las comunidades puedan tener una vida que cubra sus necesidades de casa, alimento, educación cultura y recreación.


Es necesario decir que el uso sustentable de los recursos por las comunidades rurales es problemático si se limita el uso local porque hay un sistema superior al que hay que defender. 


La Vaquita es un bien común, una especie endémica y nunca numerosa que sólo habita el alto golfo de California. Las leyes mexicanas nos exigen que protejamos a este bien común para la humanidad. En donde habita la Vaquita, las comunidades saben vivir de la pesca y de ella sigue viviendo porque no existen otras opciones locales (a menos que consideremos que el tráfico de substancias recreativas ilegales es una forma aceptable de ganarse la vida). La pesca en el golfo de California provee cerca del 80% de la pesca en México. En el alto golfo se pesca camarón azul y café, curvina golfina, tiburones y, de forma ilegal, totoaba. La vejiga natatoria, o buche, alcanza precios exorbitantes en el mercado ilegal de China por sus supuestas propiedades afrodisíacas y curativas. 


¿Podemos decir o actuar como si la especie o las comunidades fueran una más importante que la otra? Poner cualquiera por encima de la otra es una solución fácil pero incompleta e irresponsable. Este es el riesgo que corremos. Imponer la supervivencia y bienestar de la Vaquita sobre el bienestar de las comunidades pesqueras nos acerca peligrosamente a un ecofascismo donde la vida de otros se rige invocando el bien común y del planeta. Dejar que las comunidades pesqueras operen impunemente en el área resuelve los problemas inmediatos. Sin embargo, nos dicen, se corre el riesgo de la Tragedia de los Comunes donde al no haber un dueño todos explotan el bien hasta acabar con él. ¿Es la solución regularles la pesca para que no acaben con ella y la Vaquita?


La declaración de la Reserva de la Biósfera y del Alto Golfo de California y el refugio de la Vaquita así como la regulación de la pesca han sido las formas a través de las cuales hemos tratado de alejar a la Vaquita de la extinción y de proveer sustento a las comunidades pesqueras de San Felipe y Santa Clara del Golfo. 


Hemos fallado miserablemente, la Vaquita está al borde de la extinción, las comunidades pesqueras no prosperan y la pesca ilegal de totoaba parece imparable. Hemos pasado de un problema de pescadores versus Vaquita a un problema internacional que jamás debió existir. 


Declarar, imponer, regular, vigilar, hasta boicotear todas estas actividades se han impuesto o amenazado sobre los pescadores. ¿Nos hemos acercado a conocer a fondo las comunidades y sus necesidades? ¿Conocemos sus expectativas para el futuro? ¿Les hemos apoyado para y dejado explorar otras formas de ganarse la vida? No nos toca permitirles su futuro, debemos escuchar, respetar y promover su futuro. Nos toca dialogar el sobre el futuro de la convivencia entre Vaquita y las pesquerías y puedan tener una vida que cubra sus necesidades de casa, alimento, educación cultura y recreación utilizando sustentablemente sus recursos. 


El desarrollo sustentable y un mundo más saludable no se imponen, el dictarlos es contrario a la diversidad, fuente de la vida y la evolución. 


Por la vida ¡Mantengan su distancia!


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Tuesday, 21 May 2019

¿Opción al cambio?


La última evaluación sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de la Plataforma Intergubernamental de Políticas Científicas sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBS por sus siglas en Inglés) de la Organización de las Naciones Unidas advierte de la posible extinción de un millón de especies en los próximos años y del riesgo de disminución o desaparición de los servicios ecosistémicos.

Estas especies se conforman en cadenas alimentarias y conforman ecosistemas que nos proveen de los servicios ecosistémicos que recibimos, como aire y agua puros, suelos, lluvias, estaciones del año, control natural de la temperatura, pesca, polinizadores y los frutos producto de su trabajo indómito, papel, paisajes, textiles, medicinas, control de enfermedades, colorantes naturales y hasta las substancias recreativas (legales o no) que consumimos con ahínco.

No es difícil encontrar las amenazas a la supervivencia de la vida en el planeta: nuestro consumo desmesurado de recursos naturales renovables. Un recurso es un bien que está limitado en su oferta, por lo que su uso genera competencia y eficiencia en los usuarios, mismos procesos que han dado origen a la evolución de vida, su manifestación es la biodiversidad que conforma al planeta. Las dos competencias más importantes de la especie humana con el resto de la naturaleza son por espacio y fotosíntesis.

La mayoría de la vida en el planeta depende de la transformación de la energía solar en materia vegetal a través de la fotosíntesis, y el resto depende indirectamente de este proceso. Sabemos que los humanos usamos cuando menos el 60% de la fotosíntesis planetaria, tanto en los productos que usamos para alimentarnos, vestirnos y resguardarnos, como al alimentarnos de animales que se consumen fitoplankton, algas o plantas terrestres.

La tendencia de las poblaciones humanas es concentrarse en ciudades, abandonando el campo.  El crecimiento urbano destruye el espacio natural sobre el que crece, ninguna cantidad de áreas verdes resarcirá la pérdida. También destruimos áreas naturales para cubrir nuestras necesidades de energía, viviendas y alimento. Cada vez más obtenemos alimento a través de plantíos, granjas e instalaciones acuícolas, siempre más tecnificados. Consumimos cada vez más de menos especies. La razón es el predominio de grandes empresas y sus ganancias. Estamos en competencia permanente con el resto de la naturaleza y nuestra victoria es más bien una derrota.

El otro monstruo inminente causa de la crisis es el Cambio Climático. Las economías capitalistas y de planificación central se han desarrollado utilizando combustibles fósiles liberados de las entrañas del planeta. Por diversos medios de combustión los hemos degradado a CO2. La concentración de este gas, esencial en la atmósfera para regular la temperatura planetaria, aumenta. En consecuencia aumenta la temperatura de la atmósfera y la del océano. En consecuencia disminuye la velocidad de la circulación oceánica.

La suma de la competencia por espacio y fotosíntesis y el cambio climático está alterando la vida silvestre y la humana, el funcionamiento de los ecosistemas y sus servicios. Sin acciones efectivas para capturar y disminuir el CO2, el planeta será inhabitable. A excepción de microorganismos de vida corta, son pocas las especies que cuentan con los tiempos generacionales necesarios para adaptarse. 

Esta crisis planetaria no debe ser despreciada como un complot chino, ni relegada a las oximorónicas Fake News. Ignorarla en el Plan Nacional de Desarrollo no nos exime de culpa o responsabilidad. Con o sin políticas internacionales, nacionales o regionales la amenaza a los ecosistemas y especies está allí y allí seguirá si no actuamos en consecuencia. La “salvación” del mundo no vendrá de una persona o institución, sino de los granos de arena que todos pongamos cuanto antes. Los tomadores de decisiones, empresarios o políticos, deben poner el ejemplo siguiendo nuestros pasos. 

En estas elecciones estatales y municipales de 2019 no he visto a un sólo partido o incluyendo al autoproclamado Partido Verde Ecologista de México, promover en sus campañas un asomo de política preocupada por el medio ambiente. No tengo por quien votar. 

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Que beba Mexicali, dejemos a Constellation sin agua.