La Quema de Libros
Cuando el Régimen ordenó que los libros con enseñanzas peligrosa
Deberían ser quemados en público y en todo lugar
Los bueyes fueron forzados a jalar carrozas llenas de libros
A la pila funeral, un poeta exiliado
Uno de los mejores, descubrió con furia, cuando estudio la lista
De los quemados, que sus libros
Habían sido olvidados. Se fue rápidamente a su mesa de trabajo
En las alas del enojo y dirigió una carta a aquellos en el poder
¡Quémenme! escribió con pluma rápida ¡Quémenme!
No me traten así. No me dejen afuera ¿No siempre he
hablado con la verdad en mis libros? Y ahora
¡me tratan como un mentiroso! Les ordeno:
¡Quémenme!
Aquellos que Hurtan la Carne de la Mesa
Nos enseñan satisfacción
Aquellos a los que se destinan los impuestos
Demandan sacrificio
Aquellos que comen hasta saciarse le hablan a los hambrientos
De los maravillosos tiempos que vendrán
Aquellos que llevan al país al abismo
Dicen que el mandato es muy difícil
para el hombre ordinario
Atardecer en las alturas
10 months ago