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Saturday, 18 May 2024

¿Ecología en campaña?

 Las campañas electorales corren, las más notorias son las presidenciales, sin olvidar que tendremos que cruzar muchas boletas el 2 de junio. La numeralia del Instituto Nacional Electoral es impresionante, 20 708 cargos a elegir en todo el país. En las elecciones federales, además de elegir a la cabeza del ejecutivo se elegirán 500 diputados y 128 senadores. En los estados habrá competencia por nueve gubernaturas y 1 098 diputaciones estatales. En los municipios se elegirán 14 674 regidurías, 1 975 sindicaturas y 1 802 presidencias municipales. Hay 431 cargos auxiliares, sólo el INE sabe de que está hablando.


En Baja California se disputarán las 25 curules de la asamblea estatal. De estas 17 serán por mayoría relativa en sus distritos electorales y ocho por representación proporcional. En los siete municipios habrá elecciones de presidentes municipales y sus regidores. Por primera vez habrá elecciones municipales en los nuevos municipios de San Felipe y San Quintín.


Ya sabemos que todas las campañas electorales estatales y municipales de Baja California, pasarán desapercibidas. Si nuestra actitud hacia el proceso electoral no cambia, apenas reconoceremos los nombres de quienes contienden por los puestos locales de elección popular, pero podremos reconocer el logo de cada partido y sus alianzas. ¿Conocerémos sus plataformas? No. Seremos abrumados con cantaletas (jingles) en radio y televisión, panfletos y carteles, espectaculares y presencia de abanderados en las calles. El contenido de las campañas no nos dejará comparar y distinguir los programas de partido o persona. La publicidad se centrará mayormente en la elección federal con promesas y compromisos vagos, ocultando aún más a nuestros gobernantes más inmediatos. No sabremos si alguien tiene propuestas de acciones concretas para mejorar nuestra comunidad.


Hay muchos temas nacionales apremiantes y locales que debemos resolver como nación, estado y comunidad pero que serán abordados superficialmente en las campañas electorales. Ni los partidos ni sus candidatos tiene fórmulas mágicas, simples o sin dolor para aliviar los problemas de seguridad, economía, educación o salud. Tampoco están dispuestos a usar como temas de campaña soluciones difíciles pero efectivas para acabar con nuestros problemas.



Pedir y lograr el cambio real no es popular, requiere disciplina y aprendizaje. Si queremos sobrevivir en el planeta debemos cambiar. La transformación actual es retórica y fácil cambiar la actitud no cambia la realidad.


En un mundo, un país y las comunidades donde el cambio climático se presenta no sólo en las noticias de primera plana, sino también en nuestra realidad diaria ¿por qué fallan las campañas políticas en promover el cambio en el estilo de vida para remediar o prevenir el cambio climático y promover nuestra adecuación a sus consecuencias?


Las predicciones climáticas mundiales y los niveles de agua en las presas en todo el país subrayan dos problemas a corto y largo plazo que requieren soluciones: calor y sequía. Estos son problemas que nos aquejan en nuestra vida diaria, y agricultura y ganadería, también afectan a la naturaleza. Los cambios aún no son irreversibles.


Todas las personas en campaña deberían estar promoviendo el uso racional del agua en ciudad y campo. El primero a través de la colecta del agua de lluvia para almacenamiento y uso en los hogares y el segundo por riego por goteo y viveros. En la naturaleza, la reforestación con plantas nativas regula la temperatura ambiente y del suelo, convierte al dióxido de carbono en madera para su almacenamiento a largo plazo y previene la erosión y los deslaves por tormentas y huracanes. 


La mayoría mexicana vive en ciudades. Ofrecer ciudades verdes y sustentables que mejoren nuestra calidad de vida es garantizar votos, es difícil. Convencer a las mafias de transporte público para hacerlo sustentable y atractivo ha sido una lucha que nadie en campaña o gobierno ha querido tomar. Es obligatorio, sin ese cambio las ciudades colapsarán.


Todos estos son temas ajenos a las campañas políticas pero cercanos a nuestra vida y nuestro futuro. Estas prácticas sustentables generan empleos a largo plazo y sustentables. Tal vez no generen mítines, discursos o aplausos, pero si un ambiente más sano para los humanos y la naturaleza. La ecología debe ser uno de los ejes rectores de las campañas y los gobiernos.

Sunday, 11 February 2024

Elecciones 2024

 El año 2024 se caracterizará por el número de elecciones en el mundo. Sesenta países tendrán elecciones generales, legislativas, presidenciales o locales, con unos cuatro mil millones de votantes.


Las elecciones se dan en un mundo cambiante en lo político, económico y ambiental. Las prioridades de los políticos para elegirse mediante el voto, o su farsa—les toca a ustedes dilucidar la diferencia— tienen el mismo orden: lo político, lo económico y lo ambiental.


Las votaciones están asociados a partidos políticos que se alternan en el gobierno, no siempre es el caso. Los partidos políticos que contienden tienen una ideología y un concepto de la sociedad que quieren promover, o imponer. Llegan al poder mediante el voto popular, más para mantenerse en el poder y colectar los impuestos que pagan sus salarios y corruptelas que para llevar a cabo sus planes sociales o mejorar a la sociedad, aunque no pueden descuidar a sus votantes. Después de estas prioridades vienen la ecología y el ambiente del cual todos dependemos.


¿Por qué ni la ecología ni el ambiente son banderas en estas elecciones? Los eventos climáticos y oceánicos, fuegos catastróficos, superhuracanes, sequías prolongadas, inundaciones, masas de agua caliente en el océano y elevación del nivel del mar, ¿no son suficientemente grandes destructores y recurrentes como para buscar como ameliorar sus efectos, disminuir sus causas y compensar a quienes han sufrido daños? Además de hacer que paguen los responsables.


¿Qué debe cambiar en los sistemas electorales, en los partidos, en la conciencia y el hacer cívicos para lograr que nuestro ambiente y nuestro futuro sean fundamentos de nuestra vida política? La respuesta es aparentemente simple, debe cambiar la actitud de quienes votamos hacia la política.


La realidad es otra. La COP 28 sobre cambio climático consideró una victoria la mención de combustibles fósiles, insuficiente. Nos reveló que se buscan soluciones tecnológicas de captura de carbón dubitables en vez de una transición rápida hacia las energías alternativas. El petroleo se va a acabar, sin alternativas funcionales el mundo se detiene.


Las petroleras son las menos interesadas en cambiar. Las guerras han aumentado el precio y ganancias del petróleo. Mientras haya petróleo que extraer con ganancias continuarán, a menos que se les conmine a dejar el petróleo en el subsuelo.


Las consecuencias de continuar la extracción es el aumento de los gases de efecto invernadero (gei) en la atmósfera y el aumento de la temperatura. En 2023 aumento la temperatura mundial en 1.48 °C. Los expertos advierten que un cambio de 1.5 °C tendrá consecuencias catastróficas. No hay planes realistas y rápidos por parte de las naciones con mayor generación de gei para reducir aliviar el daño.


¿Por qué esta discusión sobre gei y calentamiento global? ¿Qué tiene que ver con las elecciones? Que los partidos de las democracias representativas son electos de acuerdo a su ideología y plataforma electoral. Que los votantes deciden quien queda en el poder. Que es nuestra responsabilidad impulsar los cambios en los partidos políticos.


En México el cambio es una tarea titánica. El Partido Verde Ecologista de México (pvem). El partido de las cuatro mentiras para Julio Hernández en la columna Astillero de este diario. No es verde o ecologista o democrático, para sobrevivir está dispuesto a promover causas contrarias a una ideología verde, como la pena de muerte. No contamos con el pvem para un México sustentable. Aunque los partidos hablen de desarrollo sustentable y energías alternativas, no hacen lo suficientes en los diferentes niveles de gobierno.


El proceso electoral favorece a los partidos, es casi imposible elegir candidatos independientes con una visión distinta a la clase gobernante. No hay forma para cuestionar a un gobierno desde adentro ¿Hay forma de hacerlo desde afuera?


Sí, en cada oportunidad con quienes buscan nuestros votos, preguntar que acciones han tomado para disminuir el efecto del cambio climático y cuando veremos los resultados. Al municipio podemos preguntar qué ha hecho para mejorar el manejo de los residuos y el transporte público. Al gobierno del estado que ha hecho para fomentar el manejo correcto de los residuos peligrosos y para promover sus áreas naturales protegidas. A nivel federal debemos pedir un plan de la extinción del uso del petróleo y el gas natural.


Nada perderemos por hacer a quienes pretenden representarnos pasen un mal momento por no tener respuestas.

Tuesday, 31 May 2022

¿Qué pide el Planeta?




Concluyo la serie de trabajo y responsabilidades de biólogos y similares con algunas observaciones del trabajo que nos espera para mantener nuestro planeta habitable.

Categorías de amenaza de la IUCN

Cuando las primeras planas de los medios de comunicación no acaparan a la guerra, los desastres naturales, las elecciones y sus fraudes, las masacres, la violencia política o el último campeón deportivo, se acuerdan de la otra realidad inevitable, la condición del planeta que habitamos y llamamos Tierra. Hemos modificado tanto al planeta que llamamos a nuestros tiempos el Antropoceno. No hay excusa para mantener el starts quo creado. Si somos Homo sapiens —el homínido sabio— debemos cambiar nuestro futuro, porque podemos. El futuro no existe, lo creamos.



¿Qué papel que deben ejercer las ciencias biológicas, ambientales y ecológicas para lograr ese futuro de desarrollo sustentable y que acabe con el cambio climático? Sí, acabe, no disminuya su impacto o regule.


Lo primero que admitimos es que dadas la gravedad, extensión y dimensión de los efectos del Antropoceno, las ciencias biológicas no pueden ni deben actuar solas. Los incendios forestales catastróficos, los huracanes, tifones y tornados extremos, los cambios en los patrones de lluvia que causan tanto sequías como inundaciones sólo pueden explicarse como consecuencia del cambio climático. Debemos trabajar con climatólogos y geógrafos para entender los efectos del cambio climático global y sus consecuencias a en nuestra comunidad especies o hábitat de interés para tomar las medidas locales necesarias que disminuyan su impacto y acaben con sus causas. Debemos trabajar con los oceanólogos para entender los efectos biológicos por el aumento de la temperatura, el cambio del nivel y la acidificación del océano y la modificación de las corrientes. Sin este entendimiento no podemos resolver problemas de tamaño (y sobreexplotación) de pesquerías, blanqueamiento de corales o arribazones de sargazo a las playas del Mar Caribe.


¿Qué tenemos que hacer para que cada vez haya menos especies y hábitats amenazados?


Por razones que no acabo de comprender, la mayoría de los biólogos, ecólogos y ambientalistas creen que nuestra tarea principal de conservación es incorporar cada vez más especies a la NOM—059–SEMARNAT—2010. La norma oficial mexicana que lista las especies que, tras un estudio de la condición del hábitat, la tendencia de la población y la extensión de su distribución, así como sus amenazas, las incorpora asignándoles alguna de las categorías de riesgo.  La mayoría de las especies  en la NOM-059 no reciben más recursos para su protección. Los resultados de los estudios de la IUCN indican que, cuando menos para mamíferos, su condición empeora cada vez que se hace un estudio nuevo.  Acabaremos incorporando cada vez más especies a la NOM-059 sin resultados.


Esa no es nuestra tarea. Al contrario, deberíamos mejorar nuestro entorno para primero impedir que haya más especies en la NOM-059 y sacar a especies de la norma, no por que se hayan extinto, sino porque las condiciones han mejorado y sus poblaciones son sustentables. Puede suceder. Los cazadores de patos y gansos de los Estados Unidos y el Canadá se han aliado con gobiernos locales, estatales y federales para recrear las poblaciones de estas aves y poder mantener su afición por cazarlas.


No se trata sólo de recuperar una especie, debemos determinar no sólo de que tan grande queremos que sea una población, sino también de cuantos pueden vivir en los hábitats de hoy y el futuro.


Para contribuir a todas las tareas antes mencionadas no basta con salir a observar y contar “bichos” —el término genérico que usan los biólogos para hablar de cualquier ser vivo y hasta de los virus. Hacer notas de su biología, conocer en detalle su ciclo de vida o estar al tanto de la literatura científica de nuestro objeto de interés es importante. Es importante, pero la Historia Natural de un organismo o de un ecosistema no es el único requisito. Para colaborar significativamente también debemos de entender de estadísticas y modelos, dinámica de poblaciones, sistemas de información geográfica, ciencias sociales y filosofía de la ciencia. Nuestras soluciones deben ser científicas, no sólo para que sean aceptadas por otros científicos, sino porque hasta ahora es la mejor forma que tenemos que asegurar que el resultado sea lo más honesto, medible y refutable posible.

Sunday, 10 April 2022

Trabajo para biólogos




Barbara McClintock Mujeres en la historia

El cambio climático y sus consecuencias son resultado de la quema de combustibles fósiles que inició con la revolución industrial en el siglo xix. En el camino logramos no sólo la acumulación de capital y la perseverancia de la desigualdad, también casi acabamos con los halcones peregrinos y otras aves adelgazando los cascarones por efecto de el DDT. En el camino también quedó la lluvia ácida, producto de la quema de carbón con alto contenido de sulfuro para generar electricidad; lluvia que cayó sobre tierras y aguas, haciéndolas inhóspitas. En el camino queda la contaminación atmosférica causada por motores de combustión interna, el smog, que aqueja a los centros urbanos y que apenas se controla con modificaciones a los motores para quema más limpia de las gasolinas ahora libres de sulfuros y plomo. En el camino están la sobrepesca que rompe las tramas tróficas (cadenas alimenticias) del mar , amenazando sus ecosistema, la deforestación, un factor importante de la erosión de suelos y los monocultivos agrícolas intensivos con grandes necesidades de fertilización de los suelos y sus escorrentías contaminantes de aguas y suelos.
Rachel Carson Columgia


Estamos llevando al colapso no sólo nuestra civilización sino también el mundo que conocemos. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático y António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas nos lo advierten siempre. Sin una reducción pronta, drástica y significativa en la atmósfera de la cantidad de CO2 y otros gases de efecto invernadero cambiaremos irremediablemente el clima, afCectando la vida en el planeta y amenazando nuestra existencia. 
Hay mucho trabajo que proponer e implementar para contrarrestar los cambios actuales y futuros. 


 ¿Qué hacen y que pueden hacer los biólogos y ecólogos para contrarrestar los cambios y mejorar al planeta? Ya en la columna anterior (https://horaciodelacueva.blogspot.com/2022/03/el-biologo-del-futuro.html) hablé de las limitaciones actuales de las ciencias biológicas para crear predicciones robustas que nos ayuden a generar hipótesis, modelos y acciones que contribuyan a combatir los problemas que debieran estarse resolviendo con el apoyo y guía de estas ciencias. 

Van Lewenhork el universo

 

¿Dónde están las habilidades y limitaciones de los biólogos y ecólogos? ¿Con quién se deben aliar, de quién deben aprende y a quién deben objetar? En general ambas profesiones son amantes de la naturaleza e historiadores naturales que conocen detalles de la vida de uno o más tipos de organismos; observan y describen las interacciones entre organismos de una especie, como la reproducción, la migración, la competencia por espacios, parejas o alimentos. También entienden y describen interacciones entre especies como la depredación, la simbiosis, el parasitismo, la saprofagia, las enfermedades y la competencia por espacios y otros recursos (los recursos son bienes limitados que sólo se obtienen por competencia). Biólogos y ecólogos pueden identificar especies por forma, fragmento sonido o lugar donde se encuentra —aunque ahora existen técnicas moleculares que permiten una identificación menos ambigua. 


En general los biólogos y ecólogos tiene poco gusto por las matemáticas, la estadística y la modelación. Esta falta de gusto y educación limita las hipótesis, modelos y predicciones que pueden plantear. Un entendimiento más profundo del método científico, incluida de la necesidad del planteamiento de hipótesis para identificar las soluciones más objetivas de los problemas que se plantean y que nos ayudarán a detener el deterioro del planeta y plantear un futuro sustentable. También hay biólogos, ecólogos, modeladores y estadísticos que se inclinan por plantear hipótesis y modelos con mucho poder estadístico y predicciones de gran exactitud, pero con insuficientes conocimientos biológicos, ecológicos o de historia natural. Sus resultados tampoco nos sirven porque tienen poca relevancia para solucionar los problemas y plantear los futuros antes mencionados. 


EO Wilson NatGeo
No sólo se necesitan ecólogos y biólogos que entiendan de historia natural modelación y predicciones. Nuestros problemas ambientales necesitan de un entendimiento de los problemas y soluciones sociales y económicas. Debemos plantear un modelo educativo que enseñe sustentabilidad. Problemas de esta complejidad necesitan soluciones multitudinarias. Lo que no necesitamos es poner al capital por encima del bienestar planetario. 

Saturday, 12 March 2022

El biólogo del futuro

 ¿Cuál es el papel de los ecólogos y los biólogos —sí son diferentes— hoy cuando la realidad es apabullante

La invasión de Ucrania llena pantallas y primaras planas con su destrucción y sus refugiados. Es una guerra entre imperios a través de terceros que amenaza y preocupa a todos por sus consecuencias sociales y políticas locales e internacionales.


Alfred Russel Wallace
Esta guerra no es razón para ignorar otros problemas globales. El exceso de gases de efecto invernadero en la atmósfera, productos de la quema indiscriminada de combustibles fósiles, los arrozales, las vacas y la comida descomponiéndose en los basureros. Este exceso ha dado lugar al cambio climático, la acidificación de los océanos, el derretimiento de glaciares, icebergs, capas polares y permafrost (suelos permanentemente congelados), los incendios extraordinarios de la taiga, las selvas amazónicas, los bosques australianos y los ecosistemas mediterráneos en Grecia, Italia y California.


Presenciamos la extinción acelerada de especies en aire, mar y tierra atribuibles a la sobrepesca, la tala de bosques y selvas, el uso indiscriminado de insecticidas, la desertificación, el crecimiento de las ciudades, la expansión de los monocultivos por agricultura intensiva y el desplazamiento de los más pobres a ecosistemas sobreexplotados.


No hemos superado la pandemia Covid-19 atribuible cada vez más a la transmisión por murciélagos o pangolines que llegaron a en un mercado de alimentos en Wuhan, China y menos al escape del virus SARS-COV-2 de un laboratorio de alta seguridad en la misma ciudad.


AR Wallace
Estas circunstancias, procesos y realidades son consecuencias de los modelos económicos de explotación en los que vivimos. Los vaivenes del mercado “libre” no sólo afectan los mercados y las economías de las personas también, utilizando un término decimonónico, la economía de la naturaleza.


Es urgente, imprescindible y obligatorio lograr un mundo sustentable. Debemos pensar y crear una economía de mercado que mas consciente de su entorno y enfocada al uso sustentable de los recursos vivos y el bienestar de todos. ¿Quién debe estar involucrado en el diseño, la implementación y la evalu



ación de los resultados de esta futura economía sustentable? Sin duda todos, pero hay dos vocaciones con especial responsabilidad.
Charles Darwin por Diego Rivera


Los ecólogos y los biólogos que deberíamos estar lidereando este trabajo. ¿Estámos equipados para hacerlo? Hay personas excepcionales y organizaciones internacionales que han dado grandes pasos en la conservación de las especies, como es el caso de la IUCN (unión internacional para la conservación de la naturaleza por sus siglas en Inglés), la Comisión Ballenera Internacional, CITES (el tratado internacional para la comercialización de especies en riesgo) o la convención de Ramsar para humedales. También están las 20 metas de Aichi de la Convención de Diversidad Biológica. Todas estas organizaciones son resultado del esfuerzo de negociación internacional que toma en cuenta los seres vivos y sus procesos pero no son suficientes, ni son quienes rigen nuestra vida o nuestra economía.


¿Por qué no es efectivo el trabajo de los biólogos y ecólogos en la creación e implementación del desarrollo sustentable? ¿Problemas de personalidad, sujeto de estudio o ciencia? Ya a Robert H Peters en A critique for Ecology de 1991 le preocupaba y molestaba el papel tan pequeño de la ecología en la toma de decisiones ambientales. La crítica de Peters no era por la falta de intenciones sino por la falta de rigor en la ciencia. La ecología —y la biología— se inclinan más por la Historia Natural y la descripción (ambas necesarias), que por plantear hipótesis de predicciones exactas y el experimento. La falta de rigor metodológico las convierte en ciencias con bajo poder predictivo, de experimentos pobremente replicables cuyos resultados son poco utilizados y mencionados (citados) por científicos de esas y otras disciplinas. En la biología y la ecología no se ha hecho el esfuerzo por encontrar las características deseables y necesarias que presentan otras ciencias para hacer predicciones confiables del resultado esperado.


AR Wallace
Quedan muchos esfuerzos teóricos, metodológicos y experimentales para lograr los conocimientos que nos lleven al desarrollo sustentable. Hemos empezado pero el camino es largo y sinuoso.


Seguiré con los problemas de mis ciencias favoritas no para menospreciarlas, sino para mejorarlas.