Saturday, 18 May 2024

Allende la Parroquia

 La lejanía y apertura de nuestros horizontes visuales, auditivos, olfativos, táctiles, de gusto e imaginación nos dicen sino quienes somos, si nos indica hasta donde nos atrevemos a llegar para entender y mejorar nuestro mundo.


Hasta los siglos xix y xx la mayoría de las personas viajaba poco. Muchas pasaban toda su vida en una región, tal vez su villa, su valle e incluso su ciudad. Con la llegada del transporte de masas, primero el ferrocarril, después los automóviles producidos en serie y los aviones de pasajeros comerciales, una porción significativa, pero no mayoritaria de la humanidad puede y viaja a cualquier parte del mundo por negocio, necesidad o placer. Cuando menos sus horizontes en kilómetros viajados son amplios. Quienes migran por razones políticas o económicas entran a otros horizontes que tal vez nunca desearon, pero era el cambio o una muerte casi segura.


Pocas personas salen de su parroquia, el mundo exterior llegaba a sus oídos por los forasteros y sus realidades, cuentos o fantasías eran conformados a través del párroco —parte importante del gobierno local—con una narrativa a favor del dogma eclesiástico y el status quo. Afuera era extraño, intrigante, desconocido y a veces visto como peligroso. Las tierras desconocidas de los mapas antiguos llevaban la leyenda Ibi dracones, aquí hay dragones.


El entorno social ha cambiado, suponemos ubicuos no sólo los medios de transporte masivo, también los medios de comunicación masivos, los que ahora llamamos medios, a exclusión de cualquier otro vehículo de transporte de bienes, personas o ideas. Los medios van desde los menos populares como libros, revistas periódicos y televisión por cable hasta los más populares, cine, radio, televisión abierta, internet y las redes sociales. Por mucho que supongamos y a pesar de los precios accesibles de los “smartphones”, el acceso no es universal. ¿Puede y debe ser universal? La discusión de acceso universal puede quedar para otra ocasión.


En el siglo xxi ampliar nuestros horizontes es más fácil. Decidir ampliarlos o limitarnos es una opción personal, a menos que se viva en aislamiento forzado. Los medios de transporte nos traen comidas, bebidas y otras muestras culturales del resto del mundo. No necesitamos viajar para expandir nuestros horizontes gustativos y olfativos. La música disponible en la radio y en el internet puede satisfacer el gusto, la curiosidad y el oído de cualquiera. El acceso a los medios visuales amplían nuestro horizonte visual.


Todos los medios pueden abrir nuestros horizontes, pero también hay una gran probabilidad que los usemos para que nos cierren el horizonte. Los ejemplos. No aventurarse o atreverse a comidas o bebidas nuevas limita varios de nuestros sentidos y horizontes culturales. Lo mismo podemos decir de la música, el cine, la radio, la televisión o nuestras lecturas —si tenemos esa costumbre.


No todos siempre estamos dispuestos a expandir nuestros horizontes. El temor a lo nuevo, la evasión de lo desconocido es un carácter adaptativo surgido en la evolución que  mantuvo  vivos a nuestros ancestros. Por ese miedo a lo desconocido de unos y el arrojo de otros estamos aquí.


No todos ni siempre es bueno buscar formas de expandir nuestros horizontes y experiencias. No es aconsejable acariciar zorrillos, jugar sin protección con serpientes de cascabel, apostar todos tus bienes, correr con tijeras o manosear armas de fuego cargadas.


En este siglo en el que los medios más importantes e influyentes nos aíslan de otras geografías y otras opiniones, con buena razón los llaman silos. Tal vez sólo trata de noticias locales y nacionales, ignorando que pasa en el resto del mundo, tal vez tiene un punto de vista excluyente y no admite siquiera la existencia de otras formas de ver el mundo y resolver sus problemas. 


En esta época mesiánica, de confianza motivada o desmedida en un agente bienhechor que se espera (dice la RAE), estamos llenos de falsos profetas que nos ofrecen un punto de vista confortable pero intolerante, seguro pero cerrado y fácil pero intransigente. Es fácil caer en mesianismos que no promueven la igualdad de oportunidades y la aceptación de la diferencia como oportunidad de crecimiento mutuo


Deambular por nuevos horizontes nos debe dar una perspectiva más profunda y completa de la vida, pero jamás una experiencia total e incuestionable.

Sunday, 11 February 2024

Notas de vida y muerte

 Para quienes estudiamos biología o ecología el nacimiento y la muerte son parte de un proceso de flujo de materia y energía a través del ecosistema. Este flujo se expresa en cada ser vivo y cada paisaje. También en los millones de organismos que mueren de forma natural cada minuto por depredación, enfermedad o senectud. La muerte de un organismo es un proceso mediante el cual se reintegra al ecosistema como fuente de materia y energía para otros organismos.


Los humanos hemos modificado este flujo de materia y energía para nuestro beneficio. Dos actividades a través de las cuales nos alimentamos, una de recolección, la pesca, y la otra de cultivo, la agricultura, desvían materia y energía para provecho humano sin que hasta el momento haya una retribución a la naturaleza. Existe poca regulación, voluntaria o impuesta, para contrarrestar nuestro impacto.


¿Cuál grande es nuestro impacto? Usamos entre el 10 y el 55 % de la fotosíntesis planetaria, los animales de granja son el 62% de la biomasa animal, nosotros el 34 y el resto de los animales silvestres vertebrados el 4.


El cambio global, causado la liberación de gases de efecto invernadero a la atmósfera, es nuestra responsabilidad. Esperamos que “alguien más” —gobierno o capital—lo resuelva sin nosotros dedicar un momento de reflexión o acción para cambiar nuestra estilo de vida.


Nuestros efectos en el planeta son mayores y peligrosos, debemos considerar como lo tratamos. No son sólo los ambientalistas quienes pintan un panorama desolador de nuestro futuro, hay ciencia que demuestra que nuestras actividades tienen efectos locales, regionales y planetarios que pueden llevar al planeta a una nueva etapa en la que la vida en el planeta, como la conocemos, no sobrevivirá. Este cambio se puede dar dentro del tiempo de vida de las generaciones actuales si no hacemos algo; al final del proceso de cambio la vida en el planeta seguirá, de forma muy diferente a la de hoy.


La evidencia científica, basada en modelos y proyecciones, indica que podemos evitar este cambio. Tenemos la tecnología y la economía planetarias necesarias para parar y revertir el proceso. Nuestros modelos económicos de grandes capitales y economía planificada no han encontrado la forma de encontrar la manera de sobrevivir en economías circulares y descentralizadas.


En las sociedades humanas tenemos un sentido de lo que está bien hecho y lo que no. Aquellas personas descubiertas yendo contra lo bien hecho son castigadas; después del castigo deben ser perdonadas. Más allá, debemos tomar las medidas necesarias para cambiar el comportamiento de quién hizo el mal. Además de impartir justicia, si así nos atrevemos llamar a las acciones propuestas, debemos ser capaces de aceptar la diversidad, siempre que no atente contra otras personas.


Los castigos deben ser proporcionales a la severidad del mal hecho, aunque debemos de ser capaces de compasión, evitar y admitir errores de condena, el dolor y la crueldad innecesarios. Hay un castigo que no logra ninguna de estas metas, la pena de muerte, ya sea bajo un sistema de justicia o fuera de este. La pena de muerte es cruel y en caso de error es irreversible.


Esta pena existe en diversas manifestaciones que van desde las muertes extrajudiciales de los desaparecidos, desgraciadamente parte de la historia latinoamericana y común en muchas regiones de México; lapidación pública en países musulmanes integristas; fusilamientos en China; la horca es usada en diversos países incluyendo los Estados Unidos, donde también hay muerte por tecnología.


Las técnicas estadounidenses no han sido compasivas y sin dolor. La silla eléctrica, la forma más famosa de la pena de muerte, y la inyección letal han probado ser crueles e inhumanas. Alabama miente al decir haber encontrado una forma rápida y sin dolor para matar a un condenado a muerte, asfixia con nitrógeno.


Así murió Kenneth Eugene Smith, de 58 años, el jueves 25 de enero de 2024 en la prisión de Hollman, Alabama, marcando un retraso histórico en el respeto a la vida y en nuestras capacidades de compasión y justicia. Smith fue condenado por matar a alguien por mil dólares. En una ocasión anterior, el intento de matarlo por inyección letal falló por no poder inyectarle la mezcla mortal. Su muerte por asfixia fue lenta, cruel e inhumana, demostrando que la sociedad no se esfuerza en perdonar y cambiar a quienes le hacen un mal.


El respeto a la vida del planeta y el respeto a la vida humana, aún la de condenados a muerte, es un solo respeto, no falles.

Elecciones 2024

 El año 2024 se caracterizará por el número de elecciones en el mundo. Sesenta países tendrán elecciones generales, legislativas, presidenciales o locales, con unos cuatro mil millones de votantes.


Las elecciones se dan en un mundo cambiante en lo político, económico y ambiental. Las prioridades de los políticos para elegirse mediante el voto, o su farsa—les toca a ustedes dilucidar la diferencia— tienen el mismo orden: lo político, lo económico y lo ambiental.


Las votaciones están asociados a partidos políticos que se alternan en el gobierno, no siempre es el caso. Los partidos políticos que contienden tienen una ideología y un concepto de la sociedad que quieren promover, o imponer. Llegan al poder mediante el voto popular, más para mantenerse en el poder y colectar los impuestos que pagan sus salarios y corruptelas que para llevar a cabo sus planes sociales o mejorar a la sociedad, aunque no pueden descuidar a sus votantes. Después de estas prioridades vienen la ecología y el ambiente del cual todos dependemos.


¿Por qué ni la ecología ni el ambiente son banderas en estas elecciones? Los eventos climáticos y oceánicos, fuegos catastróficos, superhuracanes, sequías prolongadas, inundaciones, masas de agua caliente en el océano y elevación del nivel del mar, ¿no son suficientemente grandes destructores y recurrentes como para buscar como ameliorar sus efectos, disminuir sus causas y compensar a quienes han sufrido daños? Además de hacer que paguen los responsables.


¿Qué debe cambiar en los sistemas electorales, en los partidos, en la conciencia y el hacer cívicos para lograr que nuestro ambiente y nuestro futuro sean fundamentos de nuestra vida política? La respuesta es aparentemente simple, debe cambiar la actitud de quienes votamos hacia la política.


La realidad es otra. La COP 28 sobre cambio climático consideró una victoria la mención de combustibles fósiles, insuficiente. Nos reveló que se buscan soluciones tecnológicas de captura de carbón dubitables en vez de una transición rápida hacia las energías alternativas. El petroleo se va a acabar, sin alternativas funcionales el mundo se detiene.


Las petroleras son las menos interesadas en cambiar. Las guerras han aumentado el precio y ganancias del petróleo. Mientras haya petróleo que extraer con ganancias continuarán, a menos que se les conmine a dejar el petróleo en el subsuelo.


Las consecuencias de continuar la extracción es el aumento de los gases de efecto invernadero (gei) en la atmósfera y el aumento de la temperatura. En 2023 aumento la temperatura mundial en 1.48 °C. Los expertos advierten que un cambio de 1.5 °C tendrá consecuencias catastróficas. No hay planes realistas y rápidos por parte de las naciones con mayor generación de gei para reducir aliviar el daño.


¿Por qué esta discusión sobre gei y calentamiento global? ¿Qué tiene que ver con las elecciones? Que los partidos de las democracias representativas son electos de acuerdo a su ideología y plataforma electoral. Que los votantes deciden quien queda en el poder. Que es nuestra responsabilidad impulsar los cambios en los partidos políticos.


En México el cambio es una tarea titánica. El Partido Verde Ecologista de México (pvem). El partido de las cuatro mentiras para Julio Hernández en la columna Astillero de este diario. No es verde o ecologista o democrático, para sobrevivir está dispuesto a promover causas contrarias a una ideología verde, como la pena de muerte. No contamos con el pvem para un México sustentable. Aunque los partidos hablen de desarrollo sustentable y energías alternativas, no hacen lo suficientes en los diferentes niveles de gobierno.


El proceso electoral favorece a los partidos, es casi imposible elegir candidatos independientes con una visión distinta a la clase gobernante. No hay forma para cuestionar a un gobierno desde adentro ¿Hay forma de hacerlo desde afuera?


Sí, en cada oportunidad con quienes buscan nuestros votos, preguntar que acciones han tomado para disminuir el efecto del cambio climático y cuando veremos los resultados. Al municipio podemos preguntar qué ha hecho para mejorar el manejo de los residuos y el transporte público. Al gobierno del estado que ha hecho para fomentar el manejo correcto de los residuos peligrosos y para promover sus áreas naturales protegidas. A nivel federal debemos pedir un plan de la extinción del uso del petróleo y el gas natural.


Nada perderemos por hacer a quienes pretenden representarnos pasen un mal momento por no tener respuestas.

Monday, 1 January 2024

Inútil

 Horacio de la Cueva

Musa Verde


¿Para qué sirve? ¡No pierdas tu tiempo en tonterías! No tires tu dinero a la basura leyendo eso que a nadie le importa, nadie entiende y no sirve. Frases escuchadas más de una vez en mi vida y a las que hice caso omiso. 


¿Qué es lo inútil? ¿Quién determina que es inútil? ¿Cómo sabe alguien que algo es inútil? Quien determina lo inútil tal vez se pregunte de manera superficial ¿Sirve para algo? ¿Sirve para algo hoy? ¿Mañana? ¿Sirvió alguna vez? ¿Cómo me enriquece hoy o mañana? ¿A quién se lo puedo vender?


Si nos dicen que algo es inútil entendemos que quien lo dijo lo considera inútil por que no le encuentra un uso práctico o le genera una ganancia. En los sistemas mundiales y globalizados de economía y producción, lo que no genera ganancia inmediata es inútil. Habemos quienes disentimos de la inutilidad de los objetos y las ideas, productos de nuestra creación. Dentro de los libros que leí en 2023, la sorpresa de este año habla sobre la controversia y enigma de lo útil y lo inútil, lleva por título La utilidad de lo inútil. Manifiesto de Nuccio Ordine (Acantilado bolsillo, Barcelona 2013). No voy reseñar, resumir o sintetizar el libro. Basta decir que sus argumentos sobre la creatividad, la utilidad de ideas y las formas de vida consideradas inútiles por quienes tienen un sentido estrictamente utilitario y de negocio de la vida son expuestos por su miopía. El libro sirve de inspiración para hablar de cosas, conceptos y formas de vida que resultan ser mucho más placenteras y útiles que lo que una vista limitada puede imaginar.


Para hablar de la utilidad de lo inútil debemos poner en el mismo plano a artistas de toda clase y científicos de todo tipo. Ambos grupos tienen en común que utilizan su conocimiento, sus herramientas y su imaginación para construir objetos, teorías, experimentos, óperas, óleos, lasers, cantigas, oratorios, cinematografía, etc.,  que no existían hasta que fueron creados. La predicción de la deflexión de la luz por la gravedad predicha por Einstein es tan comercializable como El canto general de Pablo Neruda. La teoría de la evolución de las especies por selección natural de AR Wallace y C Darwin no cotiza en la bolsa, como tampoco la ópera Don Giovanni de WA Mozart.


Desafortunadamente, para el capitalismo global y las economías centralizadas (p. ej. China y la Federación Rusa) los humanos somos poco más que máquinas de producción y consumidores desaforados de bienes materiales. Se le olvida que tambiénb nos cansamos, enfermamos reduciendo nuestra productividad. También comemos y amamos, a costo de no producir durante esos momentos. Como lo he demostrado arriba, también creamos arte y ciencia inútiles.


No se trata de ser un puritano o un ludita que busca el arte por el arte y considera que para hacer ciencia se necesita una vida monástica. Aunque para los sistemas económicos actuales las ciencias y las artes se vuelven útiles si y sólo si generan ganancias inmediatas y abundantes, no debemos ceder en nuestro trabajo inútil.


Estudiar la genética (el ADN) o los productos metabólicos de cualquier organismo no tienen utilidad práctica alguna más que describir mejor la biodiversidad del planeta lo mismo da que sea un cangrejo del mar profundo que un araña de la selva lacandona o una rata el desierto del Sahara. La industria farmacéutica ha encontrado la forma de convertir este conocimiento en nuevos fármacos buscando el ADN o las proteínas que produce. Si las búsquedas en la selva o en el fondo del mar rinden moléculas parecidas a fármacos conocidos, se puede explotar comercialmente. El conocimiento considerado inútil porque sólo describía la diversidad y encontraba moléculas derivadas del metabolismo en el ambiente se vuelve útil más porque genera ganancias que por ayudar a mantener la salud humana


La utilidad de lo inútil como la discute y demuestra N Ordine no es muy distante de la reinterpretación del concepto de productividad de Eric Fromm en El arte de amar, donde extiende el concepto de lo productivo también a las tareas inútiles y creativas con las que enriquecemos nuestras vidas mas allá dew lo material. Tanto Ordine como Fromm saben que lo productivo y lo útil va más allá de lo material y utilitario, que nuestras vidas sin lo inútil son pobres de conocimiento y placer.


Esfuerzate en hacer cosas inútiles e improductivas.

Fracaso

 El final de la vigésima octava Conferencia de las Partes (cop 28) sobre cambio climático en los Emiratos Árabes Unidos sólo hubiera sido peor si negaran la existencia de este cambio, cualesquiera que sea su causa, natural o humana.


El mal agüero, la mala sangre o las malas intenciones estaban allí desde el principio de la cop 28. Que esta se haya llevado a cabo en los Emiratos Árabes Unidos, un país cuya riqueza se deriva de la explotación petrolera, que el presidente de la cop 28 sea, el sultán —el mismo título implica decisiones arbitrarias—Al-Jaber, Secretario de Industria y Tecnología Avanzada, presidente de la Compañía Nacional de Petróleo Abu Dabi y enviado especial de los Emiratos para el cambio climático no da lugar a grandes expectativas por la salud del planeta. La presidencia fue entre confusa y oximorónica, el resultado fue desastroso. Esperar otro resultado sería pedir peras al olmo.


Como lo mencionaron las organizaciones de la sociedad civil presentes en el evento, la influencia y peso de las compañías y países extractores de petróleo se hizo sentir. Por cierto, en la cobertura nacional e internacional, nuestro país pasó sin pena ni gloria.


Hay analistas que consideran que la sola mención de combustibles fósiles en el acuerdo final de la cop 28 es una victoria, como lo es una mayor inversión en energías alternativas —que poco harán por avanzar un proceso democrático y sustentable si estas energías no se generan de forma descentralizada. También ganó la extracción de petróleo, no se logró un lenguaje que conduzca a su desaparición mucho antes de que se agoten los combustibles fósiles. También ganaron victorias pírricas los representantes de la agroindustria incluyendo la de ganado vacuno y los de la industria de captura de carbono. Esta última cree que las consecuencias de la liberación de gases de efecto invernadero derivados del uso combustibles fósiles puede ser neutralizada con la captura de carbono con tecnologías aún sin probar a escala piloto o industrial.


¿Quienes perdieron? Perdimos todos. Si no reducimos y eliminamos la extracción y uso de combustibles fósiles, aumentaremos la temperatura global más de 1.5 C, la meta que suponemos puede minimizar los daños del cambio climático. Para los países islas que ya se inundan, aún con el límite de 1.5 C, cualquier aumento mayor en la temperatura los condena a su desaparición como países y culturas. A pesar de haber registrado las temperaturas más altas en el registro planetario existente, los promotores de los gases de efecto invernadero, las industrias de extracción y uso de combustibles fósiles y del ganado vacuno— todos emanamos estos gases—no aceptaron o promovieron cambios en las formas en que trabajan como la forma más importante de combatir el cambio climático.


Perdieron los países más pobres y con las menores emanaciones de gases de efecto invernadero. El siempre prometido dinero de compensación y transición a una economía sin combustibles fósiles no acaba de llegar. La salud, cultura y su desarrollo de estos países se ven comprometidos por las palabras sin acciones por parte de los principales países extractores de combustibles fósiles.


Pierden las generaciones más jóvenes, si seguimos como estamos los veranos serán cada vez más calientes, las sequías más prolongadas, los océanos más calientes, los eventos climáticos (huracanes, nevadas, inundaciones, incendios) cada vez más extremos. Junto con las nuevas generaciones queda lo que hace al mundo nuestro mundo, la diversidad biológica. Seres vivos a los que les modificamos y reducimos su entorno. Competimos con ellos por recursos como espacio, nutrientes o agua obligándolos a competir con nosotros y entre ellos. Esta competencia origina enfermedades emergentes, como lo fue la COVID-19.


También perdió la realidad producto de la ciencia. El negar o minimizar que el cambio climático es consecuencia de la quema de combustibles fósiles es negar la evidencia de que somos el problema y  que la solución son las energías alternativas y el desarrollo sustentable.


Una vez más México no da muestras de moverse entusiasmado hacia una economía sin combustibles fósiles. Nuestro gobierno actual ,y los que vienen, sin importar su sabor político, no han siquiera mencionado esta necesaria transición necesaria, no sólo por los riesgos del cambio, sino porque los combustibles fósiles se acabarán y algo diferente deberemos usar para energizar nuestra economía 


Sendos retos nos quedan para mantener al planeta y a la especie vivos.

COP 28

 Corre, mientras lees estas líneas, la “cop 28”, la vigésima octava conferencia de las partes (cop), sobre cambio climático. Mis esperanzas sobre un resultado positivo y trascendente son mínimas. El lugar, quien encabeza la reunión y la profesión de muchos cabilderos nos dan señales claras de que no podemos esperar que suceda en la reunión lo que debe suceder, cambios significativos expeditos. No por esto debemos quedarnos de brazos cruzados, el cambio debe salir de nuestras acciones. 


La sede de la cop 28 será Dubai en los Emiratos Árabes Unidos, una ciudad construida con dinero de petróleo en un paìs monárquico—léase falta de opciones democráticas e imposiciones arbitrarias sobre los súbditos— importante extractor de petróleo. La cop 28 será presidida por el Sultán Ahmed Al-Jaber, Secretario de Industria y Tecnología Avanzada, presidente de la Compañía Nacional de Petróleo Abu Dabi y enviado especial de los Emiratos para el cambio climático. Suena confuso y contradictorio, lo es.


Dice el sultán que no está haciendo negocios de petróleo en o con la cop 28. Difícil de creer cuando en la reunión habrá cientos de cabilderos de la industria petrolera mundial que estarán promoviendo todas las bondades, reales e inventadas, del petróleo y el gas natural. Y, ¿por qué no? hablando de los impactos ambientales reales e inventados de la industria de energías renovables—como lo ha hecho Donald Trump.


La cop 28 debería ser sobre la implementación inmediata de energías renovables en todo el mundo, de compensaciones a los países más pobres con una emisión de gases de efecto invernadero mínima, pero que sufren las consecuencias del cambio climático en forma de inundaciones, sequías, incendios, hambrunas o pandemias. Estos son países que no tienen porque pasar por un periodo petrolero largo cuando ya existen otras formas de generar energía. Pueden mantener su huella de carbono al mínimo.


¿Por qué en este plan de compensaciones por efectos del cambio climático no se consideran las regiones subdesarrolladas de las grandes economías? Los habitantes de esas regiones tampoco tienen una huella de carbono significativa. Ejemplos de estos grupos son los nativos americanos en sus reservaciones de nativos, los nativos australiano en sus tierras, etc., todos tienen pocas oportunidades de desarrollo y sufren las consecuencias del cambio climático.


En la cop 28 casi se llegarán a acuerdos sobre la reducción del uso del petróleo y se discutirá sobre la necesidad, o no, de hacer todo lo posible por limitar el calentamiento global a 1.5 C, cuando el aumento este verano fue de 2 C y en el concierto de Taylor Swift en Brasil las temperaturas llegaron a los 60 C. Más pruebas irrefutables las dan los incendios de este último verano y la sequía en España.


¿A qué se enfrenta el mundo durante la cop 28? A un mundo que se calienta casi irremediablemente. A un mundo donde las ganancias de las industrias petroleras son mayores que nunca, debidas en en parte a la escasez de petróleo derivado del conflicto entre Rusia y Ucrania —apoyada esta última por la otan. Las ganancias no han derivado en la inversión en energías sustentables, pero si en la exploración y extracción de más petróleo. Petróleo que debiera quedar en el subsuelo y no ser convertido en co2 en la atmósfera aumentando el efecto invernadero y acelerando el cambio climático. ¿Cuál será el papel de los miles de cabilderos del petróleo entre los 70,000 asistentes a la cop 28?


¿Nos ha anunciado el gobierno mexicano su postura en la cop 28? Aunque la cfe presume que produce el 55 % de la energía sustentable en México, sigue construyendo centrales de generación eléctrica con los dos combustibles más contaminantes, carbón y combustóleo, construye una refinería (pudo comprar Deer Park, Texas y hubiera podido comprar otras) y continúa con la exploración y extracción petrolera sin invertir significativamente en investigación, desarrollo e implementación de energías renovables. No parece que México vaya a tomar un papel relevante en el control de las emisiones de co2. México ha dado muestras de que está más comprometido con una economía caduca que con su futuro sustentable. 


A nosotros nos queda la responsabilidad de reducir nuestra huella de carbono, de forzar a nuestros municipios a implementar un sistema de transporte público eficiente, cómodo, seguro y de bajo impacto ambiental, a forzar a la cfe el promover la generación de energía sustentable en casa para destruir su monopolio y a no perder la esperanza de un mundo mejor.

¿Cuándo es…?

 ¿Cuándo es…tiempo de?

Es ya innegable el cambio climático y su causa antropogénica principal, la quema ininterrumpida de combustibles fósiles a partir del inicio de la Revolución Industrial a finales del siglo xviii. Se ha liberado suficiente cantidad de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera para que este gas de efecto invernadero haya aumentado su concentración en la atmósfera con la consecuencia de un aumento en la temperatura planetaria; otro gas que ha aumentado y con mayor efecto invernadero que el CO2 es el metano, producto de la digestión del ganado vacuno.


¿Qué es el efecto invernadero? Los invernaderos son estructuras utilizadas en la horticultura y la agricultura para mantener una temperatura más estable y alta con respecto a la temperatura exterior. Los primeros invernaderos tenían techos y ventanas de vidrio por donde penetraba la luz. Los invernaderos de hoy son estructuras con techos de plástico translúcido. El efecto invernadero se da cuando la luz solar pasa el vidrio, el plástico traslúcido o la atmósfera, toca el suelo y al reflejarse de regreso al espacio las ondas de frecuencia más baja, infrarrojos, son interceptados por las moléculas de vidrio, plástico o gases de efecto invernadero, atrapando estas radiaciones “calientes”, aumentando la temperatura. Sin los gases de efecto invernadero nuestro planeta sería frío y posiblemente sin vida.


Tenemos evidencia de que en el pasado lejano, como en el Carbonífero, la composición de la atmósfera era diferente, con mayores concentraciones de gases de efecto invernadero. La temperatura global era mayor y la vida estaba adaptada a esas condiciones. Sabemos que la temperatura global ha variado, pero las causas tienen que ver con excentricidad en la rotación de la tierra y otros efectos de la naturaleza.


El cambio climático actual, consecuencia de el aumento de la concentración de los gases de efecto invernadero, es muy rápida en tiempos evolutivos. Para las especies con tiempos generacionales (periodo en la que una generación substituye a otra) que van de años a décadas no es tiempo suficiente para que entre la variabilidad de la especie surjan mutaciones adaptadas a las nuevas condiciones climáticas y que se propaguen en la población. Sin las adaptaciones pertinentes a nuevas condiciones las especies se extinguen porque son desplazadas por otras mejor adaptadas a las condiciones y porque no alcanzan a desplazarse a los lugares donde existen las condiciones apropiadas. Ejemplo de esto último son los desplazamientos de especies de plantas, después de la última glaciación a lugares que les proveen el clima y otras condiciones necesarias para su supervivencia, crecimiento y reproducción.


Es tiempo de usar soluciones  conocidas y nuevas al cambio climático. Reducir la quema de combustibles fósiles, absorber el CO2 de forma permanente y sin complicaciones tecnológicas. Mejor reforestar y crecer bosques, que después podemos convertir en casas y muebles, que buscar formas de llevar el CO2 a viejas minas o al subsuelo esperando que no escape.


Es tiempo de reconstruir nuestra economía global en economías circulares tan independientes como sea posible del uso de combustibles fósiles, sin caer en la energía atómica, para cuyos productos no hemos descubierto la tecnología para resguardarlos por tiempos mucho más largos que la de todas nuestras civilizaciones juntas.


Es tiempo de buscar cambios personales con efectos cumulativos globales en nuestra forma de transporte, trabajo, alimentación y recreo.


¿Cuándo es…demasiado tarde?

Espero que no sea demasiado tarde. Que no hayamos superado un umbral de concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera que nos precipiten a un mundo del que no podamos regresar, de la temperatura del océano y la velocidad de las corrientes marinas, de deforestación, de destrucción de hábitats, de reducción de glaciares y derretimiento de las capas polares, de sobrepesca, de población humana, de exterminio de especies, de contaminación química por fertilizantes, plaguicidas en campos y cuerpos de agua, de hormonas en el aguas residuales, de microplásticos que atrofien la cadena alimenticia, de extinción de insectos —incluyendo a las abejas que polinizan las flores de cuyos frutos nos alimentamos.


Que no sea demasiado tarde para que nuestras ciencias, nuestra creatividad, nuestras tecnologías y nuestra solidaridad detengan la carrera suicida que hemos emprendido bajo la excusa del mercado, de la riqueza extrema y la concentración del capital.