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Friday, 24 January 2025

XXI y 1/4

 Empieza el año 2025 y acaba el primer cuarto de siglo XXI. ¿Tiene significado especial alguna de las dos marcas? Ninguno. No presto atención especial a las fechas de los calendarios, a los años, siglos o milenios. Los calendarios son medidas de tiempo fijadas en un punto arbitrario que nos permite referirnos a una secuencia de eventos para poder identificarlos o recordarlos como puntos importantes o trágicos de nuestra vida personal o social. Tan arbitrarias son las fechas de los calendarios que Jesús de Nazaret no nació en el año cero de la era cristiana, pero no vamos a mover esa contabilidad para ajustarnos a un nacimiento. 

En 1582 el papa Gregorio XIII cambió el calendario juliano cuando sus asesores se dieron cuenta que había errores en los años bisiestos de este calendario y retrasos horarios, por lo que aumentó 10 días para compensar, creando el calendario gregoriano que casi todos usamos.


Hace ya varios años—siete— que los “milenials” pueden votar en México. El siglo XX acabó en el año 2000 y el XXI comenzó al año siguiente, 2001, a pesar de toda la publicidad y parafernalia que acompañó al año 2000, incluyendo la amenaza de que las computadoras dejarían de trabajar por que no estaban programadas adecuadamente para el año 2000 ó 00. Nada pasó.


Arthur C Clarke y Stanley Kubrick escriben el guión de la película 2001, una odisea del espacio estrenada en 1968, mientras que Clarke desarrollaba la novela publicaba ese mismo año. El título implica al primer año del siglo XXI. La película es una metáfora de un futuro qué aún no llega. También ilustra los riesgos de la Inteligencia Artificial en nuestras vidas; en el caso de la película, queriendo ser controladas por HAL una computadora con sus propios y desconocidos fines. La película acaba como una esperanza de que, pese a la Guerra Fría del siglo XX, llegaríamos como especie al siglo XXI, per con un futuro incierto.


A pesar de las utopías y distopías escritas o llevadas a la pantalla sobre la época en que vivimos, la realidad y los retos del primer cuarto del siglo XXI no nos dejan en paz. En vez de crear un futuro para todos, este nos alcanzó a manos de unos cuantos. El cambio climático global no es una distopía que por miedo a enfrentar esa realidad podíamo aventar a la siguiente generación. Los efectos de los gases de efecto invernadero están aquí y ahora. No siempre es posible hacer una conexión causal entre algún desastre ambiental y el cambio climático, pero nin es difícil ni es irreal vincularlos.


Esta semana los fuegos propagados por los vientos de Santa Ana en el área de Los Ángeles, California han destruido decenas de miles de construcciones en áreas icónicas como Malibú, Santa Mónica, Hollywood y Pacific Palisades. ¿Quién responde a estas catástrofes?



Por años expertos en manejo de fuego han advertido que la política de supresión de fuegos, promovida por Smokey the Bear en los Estados Unidos, sólo causa la acumulación de combustibles naturales y, por lo tanto, fuegos catastróficos futuros. Tal como los que hoy se generaron en las áreas silvestres de Los Ángeles. ¿Cuál fue la causa de los fuegos que subyugan a Los Ángeles? Estos casi seguramente fueron causados por humanos. Al momento que se iniciaron no había rayos que pudiera ser su causa natural. Así que hubo un accidente, negligencia o intención humana en el origen de estos fuegos que los vientos de Santa Ana propagaron desde las áreas silvestres de Los Ángeles a las zonas habitadas.


Una vez en las zonas habitadas, la narrativa cambia. Los vientos de más de 100 km por hora han impulsado a las brasas de los árboles incendiados y, después, de las casas brincarán de una construcción a otra, provocando una destrucción cuasi-apocalíptica. Los noticieros de todo el mundo documentan esta destrucción como un acto natural. 


La culpa próxima es de aquellos que provocaron los fuegos en las zonas silvestres, tal vez en algún momento sean capturados, acusados y encontrados culpables de provocar estos incendios. Esto también será noticia de primera plana. Las causas últimas: las lluvias intensa y y las sequía más intensas y prolongadas en la región, la constancia de vulnerabilidad a incendios bajo estas condiciones, el incremento en temporalidad y fuerza de los vientos de Santa Ana tienen otra razón, el cambio climático global. Causas apenas cuestionadas en los medios y gobiernos pero que debemos enfrentar y enfrentar a los culpables. 


Estamos en el  siglo XXI + 1/4 y no hemos hecho lo suficiente para remediar la situación.




Monday, 1 January 2024

Piroforia

Los materiales pirofóricos, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, son aquellos que se inflaman espontáneamente al entrar en contacto con el aire. ¿Se ha vuelto nuestro planeta pirofórico?


Las noticias de todos los días reportan incendios grandes y destructores en China, Grecia, Canadá, Australia, Hawai, la India y un largo etcétera. Se incendian sin control los bosques boreales, bosques donde se han superado todos los registros de temperatura máxima. ¿Vamos hacia un mundo pirofórico? Si no tuviéramos los conocimientos científicos sobre el calentamiento global, bien pudiéramos decir que el mundo, por sí sólo, se vuelve pirofórico para deshacerse de la humanidad y purificarse.


La realidad es que la quema de combustibles fósiles, que se incrementa a partir de la Revolución Industrial, ha aumentado la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, elevando la temperatura promedio del planeta. Estos gases previenen que el calor que genera la luz en el suelo escape a la atmósfera. Sin estos gases el planeta tendría las temperaturas extremas características de Marte.


El calentamiento global ha hecho más extremos eventos de clima como lluvias, tormentas, ciclones tropicales, calores extremos y sequías. En este contexto debemos entender que los incendios que devastan nuestro planeta y nuestra forma de vida y empobrecen aún más a las poblaciones paupérrimas, son producto de nuestra forma de vida. Sólo nosotros podemos mejorar la situación y restaurar al planeta. En seguida divago, pero regreso al tema.


En muchas ocasiones, aquí y en otros foros, he defendido a los incendios de climas mediterráneos como parte importante de la descomposición de la materia y el ciclo de nutrientes y como requisito para el mantenimiento de los ecosistemas. He argumentado que debemos dejarlos correr su curso para mantener la dinámica natural del ambiente. Muchas plantas de las regiones mediterráneas, incluido el Noroeste de la península de Baja California, requieren de fuego para liberar semillas o para que estas germinen. Recién me enteré que este también es el caso de muchos bosques boreales. En las regiones mediterráneas y boreales la vegetación ha evolucionado para incorporar el fuego a sus ciclos de vida, que a su vez determinan el paisaje y la biodiversidad. En el clima mediterráneo los fuegos son originados de forma natural por rayos. Ni en estos ecosistemas hay piroforia, la combustión espontánea requiere requiere de temperaturas muy elevadas y muy lejanas a las registradas actualmente.


Los fuegos naturales que ayudan a la descomposición mediterránea son relativamente fríos y se mueven lentamente. Hay dos condiciones por las cuales los ciclos naturales de fuego han en el clima mediterráneo de California y Baja California han cambiado. En casos de incendios en los bosques bajo condiciones de vientos de Santa Ana donde al aplicarse una política de supresión de incendios (principalmente en California), da lugar a cambiado incendios catastróficos. Es difícil que después del incendio los paisajes vuelvan a su estado natural. Los otros incendios “nuevos” son causados por pastos europeos invasores en el matorral costero y el chaparral. Los ciclos de incendio son más cortos y cambian la estructura de la vegetación, promoviendo la propagación de las plantas invasoras.


Las consecuencias de los incendios incluyen erosión del suelo por lluvias o vientos, con la consecuente pérdida de los nutrientes e invasiones por plantas y animales exóticos. Bajo las nuevas condiciones climáticas nos debemos olvidar de los incendios y regímenes de fuego que conocemos; para ellos estamos preparados. No se si estamos listo y preparados para los incendios que vienen. También se extremarán lluvias, huracanes, vientos y sequías. Seremos testigos, causa y víctimas de estos eventos catastróficos y los cambios drásticos en el paisaje, además de los costos económicos consecuentes. Como siempre, afectará más a los más pobres.


El mundo no era así. ¿Qué hacer para mejorar la situación? No podemos dejar de usar combustibles fósiles de la noche a la mañana, pero si podemos destetarnos. Las responsabilidades personales se asocian a nuestro estilo de vida que incluye alimentación, ropa, servicios de energía (solar es inversión a largo plazo), consumo de gasolina, forma de vestir, etc. Debemos presionar a las autoridades de locales a internacionales a que se preocupen  por un mundo sustentable. Vota por quien realmente presente una agenda verde.

Wednesday, 29 September 2021

Virus y Fuego





Nuestra vida ha estado dominada por dos preocupaciones: pandemia y fuego. ¿Cuándo se acabará la pandemia de Covid-19,
  habrá otras? ¿Qué tan devastadores serán los fuegos de esta temporada y las siguientes? ¿Podremos controlar los fuegos?


standard co uk

Aunque el fuego y el SARS-Cov-2 —el virus de la pandemia Covid-19— no se parecen, ambos fechan y amenazan nuestras vidas. En el siglo XXI podemos atribuirles una causa común indirecta, las actividades humanas y sus modificaciones al medio ambiente local y mundial.


Tal vez nunca sabremos el origen exacto del SARS-COV-2 ¿brincó de murciélagos a humanos a través de los pangolines? Llegando finalmente en la carne de estos animales a un mercado de Wuhan, China? ¿Escapó del laboratorio de virus en la misma ciudad? ¿Es un virus diseñado como arma biológica que escapó del mismo laboratorio? La primera hipótesis parece ser la más sencilla y por lo tanto la más posible, pero hay razones políticas de todos colores para promover las tres sin dejarnos poner a competir a las tres contra los datos y la realidad. Conocer el verdadero origen del virus nos ayudará a prevenir y controlar pandemias futuras. Se sabe que los virus de fiebres porcina o aviar pueden brincar a los humanos en lugares de contacto íntimo  entre aves de corral o animales de granja. Pueden ser granjas paupérrimas donde humanos y animales comparten techo para resguardarse de las inclemencias del tiempo, pueden ser granjas porcinas industriales. Si la hipótesis de transmisión entre especies es la verdadera, es consecuencia de la sobreexplotación de recursos naturales y la transformación del paisaje.


Fuego en Amazonas bbc.com
Como crecen la “frontera agrícola”, la explotación forestal, la expansión urbana y la minería crecen, las áreas naturales disminuyen y la densidad de las poblaciones de animales silvestres aumenta. Al mismo tiempo, campesinos sin tierra, las naciones originales y otros grupos humanos inútiles al capitalismo son desterrados y sus formas de vida desaparecen. Se ven forzados, cuando pueden, a alimentarse de vida silvestre. Vida que bajo condiciones de alta densidad y ambientes empobrecidos son susceptible a enfermedades. Como hemos aprendido con las variedades de Covid-19, las altas densidades de contagiados de virus promueve sus mutaciones. Algunas de estas mutaciones serán capaces de infectar humanos. Estamos pagando muy caro las consecuencias. 


Los virus seguirán mutando causando pandemias. Debemos tener planes para controlarlas. Será más facil controlar pandemias si crecemos sustentablemente.


Por mucho tiempo he argumentado a favor de los incendios naturales en los climas mediterráneos, como el del noroeste de Baja California, donde la descomposición de la materia muerta y su reintegración al suelo se da mediante sus ciclos naturales de fuego. Estos ciclos se han visto alterados por especies invasoras, principalmente pastos europeos que han acortan los ciclos. Sigo a favor de no suprimir estos incendios naturales, a menos que amenacen vida y propiedad. El ecosistema y sus ciclos debe continuar .


Fuego en Banf, Canadá Global news ca

Hay dos razones principales del aumento de incendios en ecosistemas que no sean mediterráneos. El calentamiento global ha dado lugar a sequías, aumentando la suceptibilidad a incendios naturales o provocados. Bajo estas sequías los incendios han sido mas grandes y calientes de lo que conocíamos para todos estos otros ecosistemas. Es muy lamentable la pérdida de vida y propiedad, pero igual de lamentable y de consecuencia ambiental es la pérdida de ecosistemas boscosos o selváticos La otra razón son los incendios provocados para la agricultura, la ganadería, la minería o la expansión urbana. Es en los bosques y selvas del mundo, donde la fotosíntesis convierte el bióxido de carbono en oxígeno, azúcares, carbohidratos. Estos son transformados por las células y almacenados en forma de madera, reduciendo la concentración de esta gas de efecto invernadero (GEI) de la atmósfera.

Sars-cov-2 bbc


El panel internacional para el cambio climático (IPCC por sus siglas en Inglés) tiene suficiente evidencia para afirmar que el cambio climático es consecuencia del aumento de los GEI en la atmósfera y que la fuente principal es la quema de combustibles fósiles que, hasta ahora, impulsan la economía global.


Me doy a la  especulación educada conectando  estos incendios y la destrucción de selvas y bosques con la surgencia de nuevas enfermedades. Sin especulaciones pero con prisa debemos reducir nuestro consumo de combustibles fósiles y tomar todo paso posible para hacer nuestra vida sustentable.









Wednesday, 16 September 2020

Antropocénica del humo

 Well, I don't think science knows, actually.


Donald Trump


Donald Turmp respondío, no pienso que la ciencia sabe a Jared Blumenfeld secretario de protección al ambiente de California cuando este último mencionó que el calentamiento global es la causa de los incendios en la costa Oeste de los Estados Unidos. Trump también dijo que la temperatura del mundo va a bajar prendiendo los aires acondicionados para lograrlo. La realidad, con o sin ciencia, no es la de Trump. El cambio global está aquí y afectando nuestra vida diaria, nuestro futuro cercano, el de las generaciones futuras y el ambiente planetario. 

 

Las imágenes captadas por los satélites de la cantidad de fuegos y grandes extensiones de humo no tienen precedente durante la presencia humana en la costa Oeste de los Estados Unidos. La cantidad de humo desatada por los incendios abarca miles de kilómetros y obscurece los cielos hasta nuevo México, Chihuahua, Colombia Británica y Baja California.


Hay coincidencias por las cuales estos incendios son tantos y tan grandes. Las sequías han afectado 147 millones de árboles en California, muchos de ellos muertos en pie, las temperaturas promedio de verano han aumentado un grado centígrado y los rayos asociados a los monzones han sido las chispas de los incendios. La campaña de supresión de fuegos ha creado la acumulación de árboles de muchas edades y tamaños en el bosque, aumentando la competencia por agua creando escaleras naturales por las que el fuego, impulsado por vientos, sube a las coronas de los árboles secos y se propaga a grandes velocidades y temperaturas. 


De todos esos factores sólo los rayos no han sido influenciados por las actividades humanas. La sequía y el calentamiento están asociadas al cambio climático y el aumento de densidad de árboles a la supresión de incendios.


Paradójicamente el humo y las partículas suspendidas producto de los incendios causados por el calentamiento global han dado lugar a circunstancias atmosféricas conocidas como invierno nuclear. El invierno nuclear sería la consecuencia de una guerra nuclear en la cual quedan partículas suspendidas en la atmósfera por muchos años, bajando la temperatura y disminuyendo la fotosíntesis en todo el planeta. Las consecuencias: menos alimentos para animales y. humanos, hambrunas y extinciones. No será sorprendente si el crecimiento de las plantas en zonas cubiertas por el humo sea menor que el de otros años.


Los bosques de California deberían ser abiertos, con muchos árboles viejos y pocos retoños y juveniles. La Sierra San Pedro Mártir es el modelo ha recrear en el resto de la costa oeste. En un bosque sano los fuegos naturales y las sequías matan a uno de cada mil retoños, los árboles que llegan a reproducirse son fuertes y longevos.


Para evitar los incendios masivos California planea quemas proscritas de 50 000 hectáreas al año, recreando así poco a poco los bosques manejados por los nativos antes de la llegada del hombre blanco. La supresión de incendios a hecho peligroso el vivir en medio de un bosque, ya no es un paisaje bucólico e idealizado, es una pira que explotará en cualquier momento. 


La modificación de los millones de kilómetros cuadrados de paisaje mediante el manejo de fuego es una tarea pantagruélica pero inevitable. Se tiene que hacer en condiciones de humedad, viento y temperatura poco comunes, húmedo cero viento y fresco para evitar perder control del fuego para no causar un desastre. 


¿A donde lleva el futuro? Los incendios catastróficos, la plétora de tormentas tropicales, huracanes y tifones, las sequías y el derretimiento y colapso de glaciares se están volviendo comunes. Estos son una señal clara que debemos disminuir el consumo de combustibles fósiles. Debemos crear leyes en las que la industria y los consumidores disminuyan sus emisiones de GEI por motores de combustión interna para autos, camiones, aviones, barcos y trenes. 

Hemos creado retos tecnológicos, biológicos y ambientales que sólo nosotros podemos superar. No hay tiempo que perder si amamos a la vida.

Los cubrebocas salvan vidas ¡Usa el tuyo!

Comentarios bienvenidos: https://horaciodelacueva.blogspot.com/

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y del secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Que beba Mexicali, dejemos a Constellation sin agua. Sólo dos años de Gobierno en BC. Apoyo a G Sheridan y H de Mauleón.

Wednesday, 1 July 2020

Gaia no se venga

Gaia, diosa de la Tierra en la mitología griega fue insuflada con nueva vida cuando James Lovelock escribe el libro epónimo, texto sagrado pero poco leído y menos comprendido por ecologistas, ambientalistas y ecólogos. La hipótesis del libro es que Gaia es un planeta no muy diferente del nuestro, producto de un experimento mental y un modelo computacional. 

En este planeta imaginario la temperatura es regulada por la proporción de margaritas blancas y negras y la cantidad de albedo (luz reflejada al espacio) que producen. La temperatura es regulada por un proceso físico, la luz incidente, y su interacción con un componente biológico, la combinación de margaritas blancas y negras. El planeta que se describe en Gaia funciona como un organismo autorregulable. Este modelo nos ha ayudado a entender los principios de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, la circulación global de vientos, corrientes marinas y otros eventos planetarios.

Se trata de una herramientas que nos ayuda a entender una situación compleja mediante una ilustración más simple. Gaia sigue siendo útil para entender los problemas globales, pero no es la  solución a los mismos. Tampoco sirve como demostración inapelable de que nuestro planeta es un organismo consciente y con la capacidad de tomar decisiones para mantener algún equilibrio. Parafraseando a Box, un modelador famoso: todos los modelos están mal, pero algunos modelos son útiles. 

Los eventos naturales de los últimos años, como los incendios en la taiga rusa, los bosques de California o las selvas del Brasil, los huracanes y tifones con vientos de fuerzas extraordinarias, las sequías en el África sub-sahariana, el surgimiento de enfermedades zoonóticas como el ébola, los SARS, el nuevo virus porcino G5 llegan a las primeras planas de periódicos, revistas, la radio y la televisión. No dejan de ser eventos naturales, no necesariamente espontáneos, ni nuevos. Lo que nos asombra es su frecuencia e intensidad. ¿Cuáles son sus causas? Descubrir las razones del surgimiento simultáneo nos ayuda a demistificar a Gaia y apuntar al verdadero culpable.

El nombre de nuestra ley ambiental principal: Ley General del Equilibrio Ecológico y Proteccion al Ambiente, tampoco ayuda a desmitificar a la naturaleza, su ecología o sus procesos. No podemos legislar el equilibrio ecológico, los procesos ecológicos y sus equilibrios son dinámicos y consecuencia de la evolución de la vida en la Tierra. Nuestro planeta ha cambiado mucho, muchísimo, en sus 4 500 millones de años de existencia. Sin legislar el equilibrio debeemos proteger el ambiente para interferir mínimamente con los procesos naturales y garantizar un ambiente sano.

Es común ver, oír o leer que “el calentamiento global, los eventos climáticos extremos, los incendios, el surgimiento de las enfermedades zoonóticas y más son la venganza de Gaia o de la naturaleza contra los daños que le hemos infligido con nuestro desarrollo desenfrenado”, incluso que “la naturaleza restaurará el equilibrio”. La realidad: Gaia no se venga y no nos castiga. Gaia no existe.

La causa, no necesariamente directa, de todos estos eventos naturales es nuestro uso indiscriminado, irreflexivo y no sustentable de los recursos y servicios de la tierra. No hay una consciencia o un ser superior que nos mande un virus para decimarnos. Las razones son menos misteriosas pero no por eso menos fascinantes.

Al igual que los seres vivos, los virus evolucionan, algunas mutaciones les sirven para reproducirse en especies diferentes a las que vivían. En el caso de SARS-Cov-2 creemos que las mutaciones infecciosas a humanos llegaron de los murciélagos través de los pangolines.

Llegamos al virus porque hemos forzado a los que carecen de lo estricto, los desposeídos, los sin tierra, a entrar a la naturaleza a buscar su sustento. Esto los expone a mutaciones vírales que, así llegan para quedarse. No hay magia, no hay venganza, es la desigualdad que nos lleva al abismo que hemos creado.

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Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y del secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Que beba Mexicali, dejemos a Constellation sin agua. Sólo dos años de Gobierno en BC. Apoyo a G Sheridan y H de Mauleón.

Sunday, 3 November 2019

Viento de Santa Ana



Los vientos de Santa Ana que acosan a las Californias impulsan incendios que destruyen construcciones y, en ocasiones lamentables, acaban con vidas humanas y de mascotas. 

Al Oeste de las montañas del Sur de California y el Norte de Baja California hay desiertos bañados por la corriente oceánica fría de Alaska. Esta combinación crea climas mediterráneos donde los veranos son secos y calientas y los veranos templados y húmedos. Estos climas son malos para la descomposición bacteriana y fungal que requiere un clima húmedo y caliente. Como esa no es la normalidad en climas mediterráneos, la descomposición se da de otra forma. Esa otra forma son los incendios, componentes esenciales de los ecosistemas mediterráneos,

Alfredo Alvarez
 ¿Qué está pasando con los vientos de Santa Ana? En las Californias la mayoría de los fuegos de verano se inician por rayos, los vientos Santa Ana, calientes y secos, ayudan a la propagación de incendios y a la descomposición natural. Sabemos que los nativos de las Californias manejaban incendios acarreando a codornices y venados a trampas o encierros. 

Desde la llegada de los europeos han cambiado varias cosas. Tal vez la más importante sobre la cultura del fuego es que pasamos de una política de manejo a una de supresión. La consecuencia principal de la supresión de fuegos ha sido la acumulación de plantas en el suelo y árboles jóvenes, ambas excelentes formas de propagar y mantener incendios. Sin la supresión de incendios, como es el ejemplo del Parque Nacional San Pedro Mártir, tenemos un bosque abierto con pocos juveniles, muchos adultos y vegetación baja (sotobosque) mínima. En estas condiciones, la probabilidad de incendios catastróficos, como los del estado de California, son mínimas.

Otro gran cambio ha sido la entrada de especies invasoras. Los europeos trajeron consigo plantas de cultivo como la vid y el trigo que requieren de cuidado para su cosecha. También llegaron plantas como las avenas y anuales silvestres que llenaron los espacios desplazados por la agricultura o ganados por ser competidoras sin enemigos naturales contra la vegetación nativa. Las plantas invasoras, tanto por su número como por su longevidad, han cambiado los ciclos naturales, acortándolos, y la intensidad del fuego, aumentándola.

Con la quema de gasolinas,  la cantidad de nitrógeno que llega al suelo ha aumentado, y también la fertilidad de los suelos, que es aprovechada por las especies invasoras. Tal vez con la entrada de vehículos sin emisiones, energía solar y eólica se suprima esta fuente de nitrógeno y reduzca la biomasa combustible de especies invasoras.

¿Por qué ahora son devastadores los vientos de Santa Ana? Los vientos de Santa Ana se daban en un ecosistema con densidad de población humana baja y en ecosistemas prístinos donde existía la biodiversidad adaptada a el regimen natural de incendios. Hace 400 años empezamos a alterar los ecosistemas mediterráneos y en los últimos 200 aumentado gradualmente el aporte de nitrógeno al suelo. En los últimos 100 años nuestras la población urbana han crecido más rápidamente que la rural; al mismo tiempo, en California los suburbios han invadido las áreas naturales y se han acercado peligrosamente a los bosques y chaparrales en los que el fuego se ha suprimido. 

A esta combinación de nuevos desarrollos suburbanos inmersos en vegetación acumulada debemos agregar una nueva característica ambiental, el cambio climático. En esta temporada los vientos de Santa Ana han sido los mas intensos que se han registrado, superiores a los 90 km por hora gracias a una atmósfera más caliente. La combinación es exacta para grandes incendios catastróficos que acaban con los ecosistemas por lo caliente y destruyen propiedades por la cercanía de estas a los fuegos naturales. Es triste, pero no sorpredente, que estos vientos de Santa Ana destruyan tanta propiedad particular. 

televisa
¿Qué podemos hacer? Para los dueños de propiedades campestres, limpiar las plantas alrededor de la casa, con ls esperanza de que las chispas se mantengan pocas y alejadas de la casa. El resto de nosotros, reducir nuestro consumo de combustibles fósiles para parar el cambio climático global.

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Que beba Mexicali, dejemos a Constellation sin agua. Sólo dos años de Gobierno en BC. Apoyo a G Sheridan y H de Mauleón.