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Thursday, 30 April 2020

Ignorancia de Covid-19

Cada día hay cuando menos una nueva noticia sobre la Covid-19, buena o mala. Es por las noticias que aprendemos de lo más relevante de la pandemia. Es imposible seguir todos los casos clínicos, desarrollos de posibles vacunas, antivirals y medicinas para controlar la pandemia y el sufrimiento de sus víctimas. También a través de las noticias aprendemos de pseudosoluciones y reacciones irracionales que nos alejan de encontrar soluciones al problema. También hay mucha información falsa o inventada (fake news es el término de moda) que confunde por proceder de fuentes aparentemente confiables o con aires científicos. 

Las verdades sobre el coronavirus cambian. Cambia, el número de casos y muertos en México y el mundo. En muchos lugares en ascendencia, en otros baja.

Lo cierto es que conocemos poco sobre SARS-Cov-2 y poco a poco aprendemos de su comportamiento en el ambiente, la sociedad y los individuos. No sabemos si el cambio de clima lo afectará. Los países tropicales esperan que enfríe y los templados que caliente para eliminarlo. Sólo el tiempo y la investigación nos dirán si el clima afecta su presencia. 

No conocemos el origen preciso del virus, si la transmisión se dio por un murciélago o pasó por un pangolin. O, bajo el escenario más pesimista, escapó de un laboratorio de virología chino. Siendo este el caso, tampoco sabemos que otros países trabajan con virus altamente patógenos. Eso sí, habrá pandemias. 

No sabemos cuando tendremos una vacuna lista, tampoco sabemos cuánto tiempo servirá, no conocemos la tasa de mutación a largo plazo del virus.La efectividad de la vacuna de la influenza depende de predecir las mutaciones de ese virus. Tasas desconocidas para SARS-Cov-2.

Tampoco tenemos razones para creer que el virus disminuirá su patogenicidad. Esa no es la única ruta evolutiva que tiene. Su patogenicidad y forma de transmisión actuales son muy efectivas para su propagación y multiplicación.
No sabemos qué tan grande es la población infectada, no sólo porque no hemos hecho suficientes pruebas para tener una muestra representativa de la población. También las diferencias en la precisión de las pruebas de anticuerpos, dada su novedad y diferencias en control de calidad, dificultan crear modelos confiables del tamaño de la exposición.

No sabemos el tamaño de la segunda ola de la pandemia, no sabemos cuándo llegará, aunque se espera en invierno. Menos sabemos cómo interactuará con los virus de influenza. 

No sabemos hasta dónde caerá la actividad económica debido al aislamiento personal al que nos hemos forzado para evitar enfermarnos. Jamás sabremos cuántos empleos realmente se perdieron o cuántos empleados enfermaron o murieron por trabajar en condiciones forzadas insalubres. No sabremos cuántos murieron por mano propia porque no creyeron poder sobrevivir la pandemia y su economía. 

No sabemos cuanto tiempo nos tomará recuperar la economía o si los subsidios y préstamos realmente están llegando a quien más los necesita. 

No sabremos realmente cuántos muertos habrá, no sólo por que no todos los muertos por Covid-19 serán reportados —se reportan principalmente los muertos en hospitales. También los políticos están buscando evitar sus responsabilidades reportando números debajo de los registrados. 

No entendemos porqué el crimen, el tráfico de drogas y la esclavitud sexual no han disminuido junto con el aislamiento social. 

No entendemos porqué quedan alimentos en el campo cuando hay hambre en las ciudades. 

No conocemos los efectos del encierro en tantos menores de edad que deberían estar socializando en los salones de clase y los patios de las escuelas. No sabemos si el aislamiento los ha unido más a sus familias. Sabemos que la desigualdad exacerba los males.

No sabemos cuál será la nueva normalidad, pero no perdamos la oportunidad de crearla. 

Nuestra ignorancia no es freno para controlar la pandemia. Al contrario, ha estimulado nuestra imaginación e impulsado la investigación para resolver el problema médico. Mientras más aprendamos, mejores serán nuestras respuestas y soluciones. 

Por su vida ¡Mantengan su distancia!

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Que beba Mexicali, dejemos a Constellation sin agua. Sólo dos años de Gobierno en BC. Apoyo a G Sheridan y H de Mauleón.

Wednesday, 18 March 2020

La vida con Covid-19

Para los que vivimos la segunda mitad del siglo XX, el mundo ideal era la promesa del siglo XXI. Un mundo igualitario, con mejor distribución de la riqueza, sin ataques a los derechos humanos y, por ende, paz mundial. Sin olvidar una vida en armonía con la naturaleza. La realidad es diferente. Como dijera Marx, hay un fantasma que amenaza a todo el mundo. Pero no es un fantasma, es una realidad del siglo XXI: Covid-19. Me equivoqué en una columna anterior, diciendo que en el lenguaje de la Organización Mundial de la Salud no existía el término pandemia. Quedo desmentido. 

Los virus no son, ni fueron, castigos divinos o consecuencias del karma. No se les considera vivos, pues no pueden reproducirse por sí mismos. Invaden las células de para secuestrar su aparato reproductor y así multiplicarse y encontrar otras células donde continuarán el ciclo. Son ubicuos, pero, en general, la higiene simple previene su propagación. Por eso la insistencia en las medidas de limpieza de manos y objetos. Sus métodos de transmisión son limitados, aunque efectivos. Razones para seguir las sugerencias de distanciamiento social. 

Como biólogo que se sorprende por la evolución y sus productos, la variedad de seres vivos y sus formas de manifestarse La fuente más importante de la evolución es la variabilidad. El surgimiento de Covid-19 es una expresión más, y muy efectiva. Una mutación de este virus tuvo dos características que lo convirtieron en pandemia. La primera es la mutación que le permitiera entrar en las células humanas, la segunda su características de transmisión, su periodo de incubación es largo y aparentemente asintomático y viaja fácilmente en el aire. Así, es fácil que se transmita entre humanos, pero la pandemia no la creó el virus. Somos el factor principal de dispersión. Nuestra capacidad de movernos en aviones a grande distancias y en tiempos cortos nos ha permitido cargar y dispersar el virus a todo el planeta. Somos portadores y víctimas. Es nuestra responsabilidad solidaria resolver el problema. 

Mi punto de vista solidario y humanista queda sorprendido ante la facilidad y velocidad con la que se transmite el Covid-19. Cada vez sabemos mejor que parece no discriminar por sexo o grupo de edad. Personas de los grupos de edad considerados no susceptibles, los milenials, han sido hospitalizados. Desafortunadamente sólo conociendo un mayor número de casos conoceremos más sobre su patogenicidad y sabremos si es estacional. Podemos esperar que con el tiempo el virus atacará principalmente a los más vulnerables ya sea por su edad o status social. Hablar del número de infectados por país o región es ocioso, los números cambian cada hora. Sigue habiendo más infectados nuevos que aquellos que han sido dados de alta.

Cada una de las posibles víctimas del Covid-19 sufre de lo mismo. “A mi no me pasará” y por lo tanto no se cuidan. Comportamiento perfecto para transmitir un virus que ha probado ser tan eficiente en su transmisión por cercanía o por tocar superficies. Podemos sacrificar hasta un mes sin socializar con tal de que el virus no ande a salto de mata, o de pulmón en este caso.

Mientras tanto, se desarrollan vacunas a tiempos acelerados, dos meses después de que se describe el genoma del virus en China, ésta quiere empezar con las pruebas en humanos. Los hospitales y los países se preocupan por que no  tienen suficientes camas y respiradores. La solución, inteligente, es disminuir la tasa de encuentro. La propuesta, casi universal de todos los gobiernos, de confinar a los ciudadanos a sus casas es lo mejor. Los gobiernos han mostrado su verdadera ideología. España e Italia
creen que regresar al totalitarismo es la única forma de controlar a los ciudadanos, tal y como lo hizo China. Estados Unidos e Inglaterra prometen aventar mucho dinero, primero a la industria dejando por último a una clase trabajadora que carece de protección alguna. Canadá hace lo mismo. Muchos países cierran sus fronteras. Trump racista cerrará nuestra frontera, no la del Canadá. 

Me queda por ver una acción concreta y bien encaminada por el gobierno de México.

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Que beba Mexicali, dejemos a Constellation sin agua. Sólo dos años de Gobierno en BC. Apoyo a G Sheridan y H de Mauleón.

Friday, 27 July 2012

Futuros fatídicos


El viernes 13 de julio el Dr. Hector Reyes, Investigador Nivel III del SNI y académico de la Universidad Autónoma de Baja California Sur presentó en el auditorio Pedro Ripa del CICESE el seminario La huella de la evolución en la vida diaria. El seminario se presentó como una oportunidad de conocer la investigación mas actual sobre el papel de la evolución en el comportamiento humano. Sin embargo, resultó ser la presentación de un punto de vista simplista de ejemplos bien escogidos de como podemos suponer que pudiera o debiera ser un hombre o una mujer, un negro, un judío o un mexicano en la segunda década del siglo XXI. El ponente nos presentó una visión de la humanidad digna de un mal capítulo de documentales de naturaleza o debates de preparatorianos ignaros, cuando tuvo todas las oportunidades de presentar un seminario digno de su preparación y de su audiencia.
      Si quiso hacer una presentación con tono sarcástico para evidenciar la simpleza de los argumentos, no demostró las capacidades histriónicas necesarias para hacerlo. La abundancia de comentarios y chistes sexistas y racistas no son la mejor ni la única forma de presentar una visión tan simplista del mundo. Si su entendimiento de la evolución y la cultura y biología humanas se ajusta a su presentación y no había sarcasmo en su plática, nos tiene que preocupar que este tipo de visión simplista se haga pasar por un trabajo académico serio. Para poder criticar la forma y el contenido de la plática me voy a permitir suponer que el Dr. Reyes no es consciente de las limitaciones que hay en su plática. No estoy acusando al Dr. Reyes de ser un encantador de serpientes o un fraude; me preocupa que este tipo de presentaciones sigan existiendo por parte de muchos académicos que confunden un dogma evolucionista simplista con la discusión académica de los resultados de la selección natural, la selección sexual y la cultura en los humanos.
     Antes de la aparición de la teoría de evolución por medio de la selección natural ya existía un debate sobre la naturaleza y, particularmente, la naturaleza humana. El debate se puede reducir a dos preguntas con implicaciones aparentemente inocentes, pero realmente profundas sobre nuestra forma de ser: ¿Que determina quién y como somos? ¿Nuestra biología o nuestro entorno? ¿Es la providencia o el trabajo lo que determina nuestro destino?
     Cuando se toma una actitud en la que la respuesta principal está dada por la “biología” (o La Providencia), las respuestas a estas preguntas, aparentemente inocentes tienen consecuencias ideológicas, sociológicas y políticas importantes, y promueven el clasismo y el sexismo.

    En realidad ni la biología determina completamente nuestra forma de ser ni lo aprendido modifica profundamente nuestra biología, pero la realidad no es un futuro inevitable de nuestro papel social determinado por nuestra anatomía, nuestro origen étnico o clase social. Ya desde el siglo XIX, como lo demostró Stephen Jay Gould en su libro de 1981  The Mismeasure of Man (New York: W. W. Norton; La falsa medida del hombre, Crítica), el hombre blanco se esfuerza en probar que EL es el ápice de la evolución y que todo otro ser humano o de otra especie, está lejos de su supremacía.
  El argumentar, como lo hizo el Dr. Bonilla en el seminario, que la biología prevalece por sobre todas las cosas no solo es simplista, es peligroso. Desafortunadamente el Dr. Bonilla no es el único biólogo que supone que esta es una forma suficiente para entender que somos y hacia donde vamos. Varios biólogos famosos del siglo XX si no lo han hecho abiertamente, si han implicado que la biología, que es el nombre que dan a la influencia (para ellos insuperable) de los genes, es lo que determina la vida y destino de todo organismo. Aquí mencionaré a dos. E.O. Wilson, quien desarrolló la Sociobiología, donde explica el comportamiento de las colonias de hormigas o abejas y el altruismo aparente en estos animales a los que llama eusociales, a través de las relaciones de similitud genética dentro de la colonia. El otro es Richard Dawkins, quien con su libo El Gen Egoísta argumenta convincentemente que todo organismo no es mas que una máquina que porta genes. La propiedad mas importante de los genes es reproducirse y permanecer, aunque para ello sufran cambios a través de la selección natural. De aquí a la explicación del comportamiento humano a través de la genética no se necesitan mas que unos cuantos argumentos creíbles para convencernos de que sólo somos nuestra biología.
       Aunque ambos científicos siguen argumentado por estas explicaciones, admiten que los humanos somos capaces de mas. Tal vez pudieran argumentar por un gen que nos ayude a superar nuestra biología, pero no parece que alguien les haya hecho esa pregunta.
       El debate de biología vs. entorno en los humanos no es una discusión sobre que determina nuestro comportamiento y nuestra sociedad, es una discusión ideológica que tiene que ser entendida como tal.      
     Caer en ese debate simplista, o aún peor, presentar un lado de este como una verdad es perpetuar sus consecuencias. Un análisis mas crítico de los malos argumentos evolutivos presentados por el Dr. Bonilla es una mejor forma de ilustrar la complejidad de la vida en la tierra y alejarnos de creer en un futuro fatídico del cual no podemos escapar.

Thursday, 7 May 2009

¿De quién es la Selección Natural? Alfred Rusell Wallace y Charles Darwin, una paternidad disputada

El problema no era sólo cómo y por qué cambian las especies, pero cómo y por qué cambian a especies nuevas y bien definidas, diferenciables unas de las otras de tantas maneras; por qué y cómo se adaptan tan exactamente a diferentes formas de vida y por qué todos los grados intermedios desaparecen y sólo dejan especies, géneros y grupos superiores de animales bien marcados y claramente definidos.
─Alfred Russel Wallace


Durante los últimos 150 años la evolución por selección natural ha sido el paradigma biológico que explica el origen de las especies y la diversidad de la vida pasada y presente. La teoría del origen de las especies por medio de la selección natural ha sobrevivido la crítica y las pseudoalianzas de grupos dogmáticos, incluyendo a muchos grupos religiosos, las bien intencionadas objeciones de Karl Popper al querer demostrar que no es una teoría falsificable y, mas importante, los retos científicos con los que se ha enfrentado día con día desde el momento que fue anunciada ante la Linnean Society de Londres en una reunión extraordinaria del 1 de julio de 1858. Los retos científicos han refinado a esta teoría que celebra su sesquicentenario con todo el vigor de una teoría científica madura que sigue guiando todos los aspectos de la investigación biológica.
Para el año de 1858 los libros y artículos derivados de las exploraciones y estudios de Lyell, Humboldt, Darwin, Bates, Wallace y muchos otros eran un campo fértil de discusión científica para cuestionar la historia de creación plasmada en el Génesis que las iglesias cristianas de todo el mundo promulgaban como una verdad incuestionable.
Hasta entonces, las especies y su distribución habían tenido una explicación convincente, conveniente y consistente con los cánones de la cultura occidental. Su dios había creado al mundo y poblado de todas las criaturas, grandes y pequeñas. Se percibía armonía y equilibrio en el número y la constancia de las especies; ya tiempo atrás Carolus Linnaeus había diseñado un sistema que permitía dar nombre a cada planta y animal, como el libro de Génesis instruía. Hasta entonces toda la evidencia indicaba que el mundo siempre había sido como lo conocían y los fósiles eran la evidencia del “Gran Diluvio Universal”.
¿Cómo se llega a cuestionar la creación divina y se postula una teoría materialista de la vida? Las potencias europeas, entre ellas la Inglaterra de Eduardo VII, requerían materia prima para alimentar sus capitales y fábricas producto de la Revolución Industrial. Lanzaban viajes de exploración de tierras y océanos, e iban descubriendo y describiendo un sinnúmero de especies en los confines de un mundo que desconocían. La naturaleza estaba al servicio del hombre, el mundo y sus riquezas eran infinitas; era el destino del hombre occidental civilizar a las tribus del mundo para mantener el orden universal y el progreso. La evidencia de la variedad de especies en ambientes similares chocaba con el postulado de un momento único e irrepetible de creación.
La producción científica de las potencias industriales era abundante, aunque en esa época las universidades inglesas ofrecían tres profesiones: teología, medicina y leyes. Muchos de los graduados y otros interesados estudiaban las ciencias en su tiempo y con sus recursos, pero con todo el rigor necesario para que el trabajo fuera aceptado por sus pares científicos. En Inglaterra Charles Lyell publica su libro Principios de Geología el cual postula un mundo mucho más antiguo que una lectura literal de La Biblia permitía. El hombre blanco (y sólo él) se consideraba el escalón mas alto de la escala de la vida.
Los libros de viaje de Alexander von Humboldt por América y de circunnavegación de Charles Darwin en el Beagle inspiraron a muchos jóvenes, entre ellos a Alfred Russel Wallace, a viajar a los lugares donde el hombre blanco no había puesto pie. Wallace era un naturalista pobre, autodidacta y motivado que quería explorar el mundo biológico no sólo como un naturalista, sino como un gran pensador que deseaba resolver el Misterio de Misterios: el origen de las especies.
A diferencia del Barón von Humboldt y Charles Darwin, cuyos ingresos les permitían viajar, estudiar y vivir sin preocupaciones económicas para su vida diaria, Wallace provenía de familia que nunca fue rica y había perdido capacidad económica, pero no un espíritu de trabajo y una curiosidad que llevaron a Alfred Rusell a convertirse una de las eminencias de la clase científica inglesa.
Wallace se lanzó en compañía de Henry Walter Bates a explorar el gran río de las Amazonas. Decidieron que podían financiar su viaje colectando aves, insectos, otros animales y plantas para venderlas a través de un agente comercial en Londres a museos y coleccionistas privados. Su gran trabajo, su contribución a las colecciones científicas y a la literatura científica, las penalidades y las enfermedades de ambos naturalistas en el Amazonas les ganó la admiración de la sociedad científica de Inglaterra.
Después de cuatro años de exploración, enfermo y agotado, Wallace inicia el viaje de regreso a Londres, viaje que casi le cuesta la vida, aunque si pierde todas las colecciones que le acompañaban. El Elen, barco carguero en el que viajaba, se incendia por su carga de bálsamo. Este material puede arder espontáneamente con el movimiento en el mar. Un error del capitán al permitir la entrada del aire a las bodegas después de observar humo pero no fuego, hace que el bálsamo se incendie y explote. El barco se pierde. Los marineros, el capitán y Wallace son rescatados diez días después del naufragio por el Joderson, un bergantín viejo y apenas navegable. Llegan a Inglaterra después de 70 días de viaje, en el que encontraron vientos de mas de 110 km/h. A pesar de estas malas experiencias en el mar y el prometerse que nunca jamás volvería a zarpar, Wallace hace otro largo viaje de exploración, esta vez de ocho años. En su segundo gran viaje, al Archipiélago Malayo, Wallace convence a la Geographical Society para que patrocine su viaje.
¿Cómo y por qué se descubre el proceso de selección natural? ¿Quien descubre este principio? La evidencia indica que tanto Darwin como Wallace desarrollaron de manera independiente la idea de la selección natural como causa del origen de las especies. Ambos científicos tenían información similar y utilizaron las ideas de Paley y Malthus para dar forma a su teoría. Darwin y Wallace tuvieron un encuentro breve en la colección de insectos del Museo Británico en 1853 ó 1854. Aunque Darwin no recordaba este encuentro, Wallace guarda como un tesoro el día que conocíó al entonces ya muy prestigiado científico.
A partir de la correspondencia que se inició entre Wallace y Darwin alrededor del origen de las especies y muchas otras cuestiones como el color de las especies o el mimetismo, se desarrollo una amistad basada en la admiración mutua, pero siempre crítica del trabajo del otro. Hubo disidencias: Wallace no aceptaba los postulados de Darwin sobre selección sexual y Darwin veía con gran y bien fundamentado escepticismo las incursiones de Wallace para lograr una explicación científica del espiritismo. Prueba de la persistencia de esta amistad y respeto mutuo es que Darwin sabía de los problemas económicos permanentes de Wallace y buscó ayudarle. Darwin consiguió junto con Thomas Huxley y Bates una pensión anual de 200 libras del gobierno inglés para Wallace.
En 1855 Wallace escribió el artículo On the law which has regulated the introduction of new species (Sobre la ley que ha regulado la introducción de nuevas especies), conocido como la Ley Sarawak. Este artículo llegó, a través de Lyell, a manos de Darwin, que hasta ese momento no había publicado sobre el origen de las especies, aunque esta cuestión le inquietaba y le dedicaba casi toda su atención. El artículo fué tan sorpresivo y claro en su presentación que Lyell se sintió obligado a comenzar un cuaderno sobre sus ideas sobre especies e impulsar a Darwin a que se apurara con el trabajo del origen de las especies.
Wallace envió el 8 de marzo de 1858 un segundo artículo a Darwin desde las Molucas (hoy Indonesia) con el título de On the tendency of varieties to depart indefinetely from the original type; instability of varieties supported to prove the permanent distinctness of species (Sobre la tendencia de las variedades para alejarse por siempre del tipo original; inestabilidad de las variedades apoyada para probar la distinción permanente de las especies), conocido como el Ternate Paper, por el lugar donde fue escrito. La recepción de este artículo por Darwin fue de gran preocupación, como lo expresó en sus diarios. Después de comentar el artículo con Lyell y Hooker, estos decidieron convocar a una reunión extraordinaria de la Linnean Society de Londres el 1 de julio de 1858. Esta sesión fue publicada ese mismo año (Wallace 1858). En la reunión no estuvieron presentes Wallace, que se encontraba en las Molucas o Darwin que no se trasladó de Down House, su casa cerca de Londres, al lugar de reunión. Si estuvieron presentes Joseph Dalton Hooker y Charles Lyell quienes leyeron un resumen del trabajo no publicado de Darwin, una carta que había escrito Darwin a Asa Gray describiendo el principio de descenso con modificación a partir de especies ancestrales y por último el artículo de Wallace. Este fue el único artículo completo que se leyó durante la sesión. Wallace no tuvo oportunidad de corregir su artículo antes de que se publicara. Con el orden de lectura decidido por Lyell y Hooker se dio prioridad de autoría a Darwin, aunque aún se disputa si esta es la realidad. Para 1859 y antes de la publicación del Origen de las Especies de Charles Darwin, la sociedad científica de Londres decidió que en el año de 1858 no se habían presentado grandes descubrimientos científicos.
En esa época, algunos de los mecanismos básicos de la selección natural no estaban esclarecidos, se desconocía el mecanismo por el cual las variaciones se heredaban. Darwin apoyaba el Lamarckismo, herencia de caractéres adquiridos por uso y desuso, mientras que Wallace, a través de la observación de la reproducción de una mariposa con hembras dimórficas, favorecía una herencia genética.
¿Por qué Wallace es percibido como un personaje secundario en esta historia cuando su contribución es equiparable? Darwin en una carta a Wallace dijo: “Creo que tu participación de la teoría no será ignorada por los verdaderos jueces”. La realidad es esa, el nombre de Charles Darwin es asociado inmediatamente con la teoría de la evolución de las especies, mientras que Alfred Rusell Wallace es conocido por los pocos biólogos y otros curiosos que han explorado la historia de la teoría de la evolución. El mismo Darwin admitía que la escritura de Wallace era clara y concisa, mientras que la propia era obscura y difícil de entender.
Aunque siempre podamos ponderar sobre la relación entre Alfred Rusell Wallace y Charles Darwin, como lo hace todo biógrafo de Wallace, no cabe duda que fueron dos mentes brillantes de su época que se dedicaron a uno de los problemas más importantes en el conocimiento de la naturaleza. Es igualmente posible que la fama de Darwin sobre Wallace sea consecuencia de tener amigos mas influyentes y no haber pisado los terrenos tan atrevidos y controversiales que Wallace exploró, como lo fue su curiosidad hacia el espiritismo. Brackman (1980) no descarta la idea que el ego de Darwin y su afán de prestigio social y científico le hicieron asegurar que se mantuviera en el fondo del escenario a un igual en ciencia pero no en clase social.
Peter Medawar aseguraba que las grandes ideas en la ciencia surgen en mas de un autor mientras que el genio artístico es único. Son pocas las ideas en la ciencia que pueden decir que tuvieron un autor, Leibintz y Newton desarrollaron lo que hoy conocemos como cálculo diferencial e integral. Dos grandes naturalistas, observadores y científicos ingleses Charles Darwin y Alfred Rusell Wallace buscaban, independientemente, pero comunicándose uno con el otro, como resolver la gran pregunta, el misterio de los misterios del origen de las especies, las evidencias los llevaron a la misma conclusión.
La publicación en 1858 del artículo de Wallace seguido por la publicación en 1859 del Origen de las Especies de Darwin fue el principio de la Biología como una ciencia, se abrieron las puertas a hipótesis cada vez mas profundas y críticas que aún nos siguen revelando los secretos del misterio de misterios.



Bibliografía
Beddall BG. Wallace and Bates in the Tropics London: Collier-MacMillan Ltd. (1969)
Bueno HA y BJ Llorente. El Pensamiento Biogeográfico de Alfred Rusell Wallace. Colombia: Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.(2003)
Brackman AC. A Delicate Arrangement. The strange case of Charles Darwin and Alfred Russel Wallace New York: Time Books. (1998).
Mayr E. One Long Argument Harvard: University Press (1991)
Miller D. Popper Selections. Princeton: University Press. (1985).
Raby P. Alfred Russel Wallace: A life. Princeton: University Press (2001).
Wallace AR On the law which has regulated the introduction of new species. Annals and Magazine of Natural History 2a Serie 16:184-196. (1855).
Wallace AR. On the tendency of varieties to depart indefinetely from the original type; instability of varieties supported to prove the permanent distinctness of species. Journal of the Proceedings of the Linnean Society of London (Zoology) 3:53-62 (1858).

Monday, 9 March 2009

B-16, rabioso talibán del autismo


En la semana del 3 al 7 de marzo de 2009 el Vaticano convocó en la Pontifica Universita Gregoriana la conferencia que llevó por título "Biological Evolution: Facts and Theories. A critical appraisal 150 years after 'The origin of species' " [Evolución Biológica: Hechos y Teorías. Una apreciación crítica 150 años después del “Origen de las Especies”] (http://www.evolution-rome2009.net/) con la ayuda de la Universidad de Notre Dame y el patrocinio de el Consejo Pontificio para la Cultura y la fundación John Templeton (http://www.templeton.org/).

¿Que clama el Vaticano sobre esta conferencia? Traduciendo su página en la red dice:

... el asunto de la evolución biológica merece una reconsideración cuidadosa y seria tando desde un punto de vista científico así como en una perspectiva filosófica y teológica, evitando las posiciones ideológicas que muchas veces han dominado el debate.
... Toda la iniciativa busca a contribuir a la idea de que la Ciencia, por un lado y Teología por el otro, representan diferentes campos de análisis e interpretación, aunque muchs veces son translapadas incorrectamente, causando confusión y controvesias ideológicas.
Una reflexión filosófica seria puede beneficiar a la Ciencia y la Teología, mostrando donde se pueden encontrr puntos de convergencia y como estos dos campos pueden ser integrados.
En particular, con el asunto complejo y multifacético de la relacion Ciencia-Fe, este evento se enfoca en la posiblidad de reconciliar en la misma posición filosófica el pensamiento de “Creación” y el pensamiento de “Evolución”, sin que el primero pretenda ser una teoría científica ni con el segundo reducido a un dogma.


El vaticano no da paso sin huarache, o será sin zapatilla roja (ver foto). ¿Es seria y trascendente esta conferencia? David Willey, reportero de la BBC en el Vaticano mencionó que en 2006 Christoff Schoenborn el influyente Cardenal Católico de Viena, ex-estudiante y amigo de Benedicto XVI dijo que la teoría de selección natural era incompatible con las creencias cristianas. Esta hostilidad es común en todas las iglesias cristianas por que contradice la interpretacion literal de la Biblia y por lo tanto podemos suponer motivos ulteriores de parte de la iglesia católica.
Francisco Ayala (http://www.faculty.uci.edu/profile.cfm?faculty_id=2134) exjesuita y conocedor de la teoría de Selección Natural participó en la conferencia. Ayala ha escrito obras como Darwin’s Gift to Science and Religion y Darwin’s greatest discovery: Design without designer, Ayala parece haber encontrado un nicho cómodo que acepta fe y ciencia, muy conveniente a los fines del Vaticano. Ayala criticó a la nueva posición de los Creacionistas Evangélicos opinando sobre la teoría de Diseño Inteligente proponiendo que “el diseño de organismos no es lo que se espera de un ingeniero inteligente, sino imperfecto y peor”.
Hubo a quien no se le cedió la palabra en la conferencia: un proponente cristiano evangélico de la teoría de Diseño Inteligente y un islamita que quería hablar sobre la creación según el Corán. Una buena muestra que la agenda estaba cerrada y que el Vaticano quiere llevar la batuta en este asunto.
El Vaticano hoy presume de que nunca se condenó la teoría de Selección Natural, como se hizo con los libros de Galileo Galilei. A la Santa Inquisición, hoy llamada Congregación de la Doctrina de la Fe, sólo le tomó 300 años y bajo la regla de Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI, descubrir que no fuera que la iglesia católica estuviera equivocada sobre la posición de nuestro planeta en el universo, sino que Galileo fue “un mejor intérprete de la Biblia” que todos los estudiosos católicos por esos 300 años. Sin embargo jamás ha endorsado de forma inequívoca las teorías y explicaciones materialistas sobre el origen de la vida o la evolución de las especies.
Esta conferencia demuesta que hoy tenemos una teocracia cercana a la desesperación que busca allegarse de los fieles que ha perdido por su apoyo abierto o implícito a la negación del Holocausto, su aceptación del Lefebvrismo intolerante como una expresión genuina del catolicismo, la tolerancia de la pederastia entre sacerdotes desde muy prominentes hasta de parroquias pobres, o sus problemas muy recientes en aceptar a versiones disidentes de su concepción de la doctrina cristiana, al Islam, el Budismo, o cualquier otra interpretación no materiall del mundo como una fe válida.
Ya en el pasado la iglesia católica ha buscado que los conocimientos científicos sean alineados de forma que den la impresión de una coherencia y el órden anhelado por esta vetusta institución. Paul Feyerabend en su libro Conquest of Abundance menciona esta simplificación de la riqueza que existe en los diferentes conocimientos científicos.

Existen muchos resultados, especulaciones e intentos de interpretación fascinantes
y realmente vale la pena conocerlos. Pero recortarlos y pegarlos juntos en una sola visión ``científica” coherente, un procedimiento que tiene la bendición hasta del papa [Juan Pablo II en el tricentenario de la publicación de los Principia de Newton]---es llegar demasiado lejos. Después de todo---¿quién puede decir que el mundo que tan fuertemente se resiste a la unificación realmente es como los educadores y los metafísicos quieren que sea---limpio, uniforme, el mismo en todos lados? Además, un trabajo de pastiche elimina precisamente los conflictos que han mantenido viva a la ciencia en el pasado y continuan inspirando a sus practicantes si estos conflictos se mantienen.


Los fines de Benedicto XVI y su corte me parecen obvios: aprovechar la atención que el sesquicentenario de la teoría de la Evolución de las Especies por Medio de la Seleccion Natural ha traído para empujar el dogma católico a expensas de lo que debe ser un diálogo entre religiones en su relación con la concepción material del universo, o una evaluación científica y filosófica de las implicaciones reales del algoritmo ciego que es la selección natural en la riqueza biológica del mundo.
La iglesia católica parece seguir aferrada a esa concepción autista de que son quienes debe regir la vida de todos (católico es sinónimo de universal y también de verdadero, cierto, infalible, sano y perfecto) y controlar nuestras vidas alejándonos de lo que ellos consideran el error y la herejía. No por nada hemos pasado de ser, para la jerarquía católica mexicana de Ateos Gratuitos Anticientíficos a Talibanes del Laicismo.

Thursday, 15 January 2009

CL aniversario de "El Origen de las Especies"

Hace 150 años se publicó "El Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural" por Charles Darwin. Como toda idea científica (grande o pequeña) mas de una persona llegó a la misma conclusión. Esa otra persona fue Alfred Russel Wallace, siempre mencionado y jamas suficientemente apreciado.

¿A que se debe esa indiferencia? ¿Cuestión de clase social? ¿Su misticismo? Para una población que se autodenomina objetiva, estas me parecen cuestiones menores en el valor de su pensamiento.