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Tuesday, 15 February 2022

¿Dónde quedó la COP26?




Cop26
Cuando a finales del año pasado cerró la COP26 (conferencia de las partes) sobre las acciones sobre cambio climático que 197 gobiernos debería haber surgido el parteaguas del siglo xxi que nos lleve al xxii con optimismo y asegurando un futuro sustentable. Patricia Espinoza la secretaria de la convención declaró que la COP26 sería la oportunidad para transformar “la economía del siglo xxi de forma limpia, verde, saludable, justa y más resiliente”. El fracaso principal de la COP26 fue que tanto la China como la India se expresaron contra dejar de usar carbono como combustible y quitar los subsidios a otros combustibles.El resultado fue una resolución menos fuerte de la óptima. No todo está perdido. Se prometió más dinero a los países más pobres, para combatir el cambio climático..


En la COP26 México tuvo la segunda delegación más pequeña de Latinoamérica. En la reunión, el país no se sumó a la declaración contra el carbono ni adquirió más compromisos climáticos, tampoco cambió o mejoró sus metas climáticas. 


A pesar de objeciones con pocos fundamentos científicos, la principal causa del cambio climático es el efecto invernadero generado por CO2, derivado de la quema de combustibles fósiles, y por el metano (CH4), proveniente de la digestión de las vacas y de los arrozales. El CO2 es el primer producto de desecho de nuestra economía basada en la quema de combustibles fósiles para generación, producción y transporte de bienes. 


El que México no se haya adherido completamente a las resoluciones de la COP26 tiene sentido dentro de la política energética de la 4T. El gobierno considera que fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la generación de energía principalmente con carbono y combustôleo (¿y gas natural?) y apoyar a Petróleos Mexicanos (PEMEX) en la extracción de petróleo y su refinado para gasolinas es la forma de garantizar la soberanía nacional y crear empleos. La otra consecuencia poco hablada de este refuerzo es garantizar un flujo de efectivo para la Hacienda mexicana y a disposición del ejecutivo. 

Comisióm Federal de Electricidad


Esta política no tiene sentido si lo que buscamos para todos es un futuro limpio y sustentable en el que no necesitamos generar gases con efecto invernadero, alimentar burocracias anquilosadas y donde la ganancia es el bienestar comun y la pecunaria es consecuencia, no un fin. 


Tal vez la 4T considera que hay que aprovechar estos recursos no renovables hasta que se acaben y usarlos para mejorar la economía de las familias mexicanas. Tal vez cree que subsidiar los costos de los energéticos cumple la misma meta. Tal vez supone que Iberdrola y otras industrias extranjeras de energías sustentables y fósiles sólo quieren sacar provecho de los recursos y los consumidores mexicanos. Tal vez cree que CFE y PEMEX no deben tener competencia porque las distrae se sus tareas de servicio y caja chica.


Independientemente de cuáles sean los planes de la 4T para la CFE y PEMEX, este gobierno tiene responsabilidades ambientales hacia sus ciudadanos y el resto del planeta surgidos de los Acuerdos de París.


Petróleos Mexicanos
También, como han venido a recordarnos el embajador de los EEUU en México, Ken Salazar y John Kerry el enviado especial del presidente Joe Biden del mismo país, tenemos responsabilidades adquiridas en el TMEC, gusten o no a la 4T, para abrir nuestros mercados energéticos. No le doy la razón total a los EEUU, siempre negocia para ganar, impulsar sus industrias e ideología al costo de otros pueblos, pero no podemos gastar nuestra austeridad en controversias comerciales.


A pesar de la opinión y la política de la 4T, debemos impulsar la energía no sólo sustentable, como les gustaría a las grandes generadoras de energía central que dominan nuestra economía, sino también generada de forma descentralizada. 


Debemos, como ciudadanos responsables, buscar alternativas de energía descentralizada de las bien conocidas: paneles solares y generadores de viento caseros. Además debe existir transporte público eficiente, cómodo, seguro, puntual e impulsado por motores eléctricos —pudiera ser aceptable una transición con vehículos de gas natural—, que reduzcan la atracción por transporte privado que utiliza de manera poco efectiva grandes cantidades de combustible, metales y plásticos para transportar a poco más de una persona por vehículo.


El futuro que se plasmó en la COP26, los acuerdos de Paris y el Protocolo de Kioto, sin olvidar la Cumbre de Río de Janeiro (cuna del concepto de sustentabilidad) es el único futuro que debemos perseguir. 

Friday, 15 October 2021

Musas y Musitaciones

John Singer Sargent. Apolo y las 9 musas
 En la mitología griega las Musas son las nueve hijas de Zeus y Mnemosínelas y las inspiradoras de las artes. En esta su columna busco inspiración y motivación en la naturaleza y en la búsqueda de un mundo sustentable. Un mundo tan verde como podamos mantener y lograr.

La primera acepción de musitar es hablar en voz baja, susurrar. También cuando musitamos hablamos con nosotros mismos para pensar—casi en voz alta.


Todo momento es bueno para reflexionar sobre nuestro quehacer diario y nuestra satisfacción (o no) con la vida. También hay momentos y lugares para reflexionar sobre nuestro impacto en el mundo. Esta reflexión es impostergable ante la evidencia diaria y directa del cambio climático en nuestra vida.


Las noticias de huracanes cada vez más potentes, incendios incontrolables, sequías extensas, inundaciones devastadoras con las consecuentes pérdidas en vidas humanas, hambrunas, destrucción de ecosistemas y de las contribuciones que estos hacen a nuestro bienestar.


¿Podemos atacar las causas del cambio climático? Mas allá, ¡debemos! Para hacerlo hay que identificar por quién y cómo ha aumentado la concentración de los gases de efecto invernadero (GEI), causa del cambio climático. Los “culpables” son el bióxido de carbono, producto de la quema de combustibles fósiles, el metano, producto de la digestión del ganado y de los cultivos de arroz, y otros más.


Los GEI son esenciales para la vida en el planeta. Sin el efecto invernadero provocado por estos gases, guardando el calor generado por la luz del sol sobre la tierra, impidiendo su escape al espacio, tendríamos temperaturas extremas altas y bajas diarias. Bajo diferentes concentraciones de GEI la vida pudo evolucionar. La concentración de los GEI ha cambiado durante la historia del planeta, así como la temperatura ambiente media. Los cambios en la concentración actual de GEI es consecuencia de una economía basada en la quema de combustibles fósiles. Las grandes petroleras y las industria que dependen de los estos combustibles no cambiarán hasta que se acaben todo el carbón, gas y petróleo aún bajo el suelo.


Smart Water magazine
Todas estas musitaciones nos dejan con un futuro pesimista y fuera de nuestro control. Poco queda por hacer más que esperar que reuniones como la próxima Conferencia del Cambio Climático de las Naciones Unidas 2021 en Glasgow, conocida como COP 26, solucionen la crisis. A esta reunión llegarán jefes de gobierno o ministros del ambiente para discutir qué se puede y debe hacer para reducir los efectos de los GEI y mantener el aumento de temperatura promedio abajo de 1.5 oC en lo que queda del siglo — queda poco tiempo y mucho trabajo. Desafortunadamente, muy cerca estarán representantes de la industria del petróleo (señores son poderosos, ricos y con gran peso político), tratando de convencerlos, contra toda evidencia científica, de que el cambio climático actual sólo es consecuencia de la variabilidad climática natural. Muy alejados pero presentes estarán muchas Organizaciones de la Sociedad Civil e individuos exigiendo un futuro sustentable para todos —no serán recibidos con los brazos abiertos.


Dejemos las musitaciones y busquemos a las Musas para inspirarnos. No tenemos ni debemos esperar que la COP 26 resuelva el calentamiento global y tome todos los pasos correctos para disminuir la concentración de GEI en la atmósfera a niveles que nos lleven a temperaturas globales aceptables. Pueden cambiar leyes, obligar a las industrias petroleras a disminuir la extracción de combustibles fósiles o restringir y regular el uso de combustibles fósiles. Con todo eso, nada puede cambiar.


El único cambio efectivo será el que cada uno de nosotros haga en sus patrones y costumbres. Pudiéramos comprar un auto eléctrico o híbrido, construido a un costo energético muy alto de metales, plásticos y baterías. Podemos ¿debemos? usar transporte público (aunque tiene los mismos costos de producción, pero repartidos entre todos los usuarios). Podemos usar la bicicleta o caminar cuando las distancias lo permitan.


Debemos cambiar nuestro estilo de vida, consumir local, reducir el consumo de carnes rojas (las alimentadas con grano con mayor razón). Podemos restringir la huella de carbono de nuestros viajes, ropas y alimentos. 


Debemos entender que todo esto no es disminuir nuestra calidad de vida, sino una forma mínima de promover igualdad, desarrollo sustentable, uso apropiado de los bienes naturales y de mantener los procesos ecológicos y evolutivos. Un deber inspirador al que nos llama la Musa Verde.