Thursday, 8 September 2016

Un paisaje afónico e incoloro

Esta semana se llevó a cabo en Ottawa, Canadá la 21a reunión anual del Comité Trilateral para la Conservación y Manejo de la Vida Silvestre y los Ecosistemas. Aquí funcionarios, académicos, Organizaciones de la Sociedad Civil y personas se reúnen para discutir temas de interés ambiental para Canadá, Estados Unidos y México.

En esta reunión se presentó el reporte del estado de las aves de Norteamérica. Es el centenario del tratado de aves migratorias entre Canada y los Estados Unidos y las noticias son malas. Una tercera parte, 432 de 1154 especies, de las especies de aves que habitan estos tres países están clasificadas como de “gran preocupación”. Sus poblaciones son pequeñas o han disminuido drásticamente desde 1970, muchas de estas especies están en peligro de extinción. Se calcula que hay mil millones menos de aves en Norteamérica que las estimadas si las poblaciones de aves de los 70 estuvieran fuera de peligro. 

Las causas de esta reducción y s son la disminución del tamaño de su hábitat, depredadores invasores y el calentamiento global. Las poblaciones disminuyen y las especies se extinguen cuando el número de muertes supera al número de individuos que llegan a la edad reproductiva. Ni siquiera hay suplencia de individuos. Este proceso puede tardar mucho tiempo, pero llega el momento en que es irremediable. Debemos evitar llegar a este punto para muchas especies de aves y otros organismos, sin duda hemos perdido y perderemos algunas de ellas.

Muchas de estas aves son compartidas por los tres países. Aves migratorias que pasan el invierno en el trópico y el verano, su época reproductiva, a grandes latitudes. Una buena parte también la forman las aves marinas, las playeras, las de pastos y las de tierras áridas. Los desastres ecológicos como el derrame del BP Horizon contribuyen a este exterminio.

Algunas especies, como la codorniz mascarita o los rascones y gallinetas nunca fueron muy abundantes. La modificación de hábitat por ganadería, como en el caso de la mascarita, o desarrollo costero para rascones y las aves playeras. El calentamiento global disminuye la cantidad de presas en océanos y playas, aumentando la mortandad y disminuyendo la tasa de nacimiento de aves playeras y oceánicas. La presencia de gatos en las ciudades ha sido devastador para muchas especies nativas. Lo mismo podemos decir de gatos, ratas y ratones en las islas que rodean al continente. Seguimos teniendo problemas de adelgazamiento de los cascarones de los huevos por DDT y otras substancias tóxicas no permitidas en Canadá y los Estados Unidos, pero aún común en México.

No todo es mala noticia. Hay programas de reintroducción exitosos, como el de Cóndor de California, habitante de Baja California, o el de muchas especies de patos y gansos, atractivos a los cazadores que cuidan, mejoran y aumentan los hábitats para albergar más animales que después cosecharán. El halcón peregrino y el águila pescadora se recuperan exitosamente. 

Si no tomamos las medidas necesarias para disminuir, frenar y revertir esta tendencia nuestros paisajes serán afónicos e incoloros. Los que hemos caminado por bosques, praderas y playas extrañaremos los cantos y llamados de las aves. Una llamada al amor para los mas románticos y un sistema de comunicación veraz entre aves para los estudiosos de la naturaleza. También extrañaremos las joyas de color que son las aves en nuestros paisajes. Para las generaciones actuales y futuras, en general con una experiencia de la naturaleza mas limitada, tal vez no puedan percibir estos cambios, pero su mundo será mas pobre. 

Las aves, y otras especies, son el canario en la mina. Su disminución o ausencia indican que los servicios ecosistémicos no funcion normalmente y que debemos remediar el mal y mantener el planeta que podemos habitar. Seamos responsables con nuestro hogar y cuidemos la belleza de nuestro planeta.


La PGR ha resuelto el caso Ayotzinapa declarando muertos a los 43 normalistas. No hay cadáveres, prueba o documentos periciales. Hay una desfachatez política por desaparecer el problema bajo la alfombra de la impunidad, ocultar la ineptitud de nuestras autoridades e ignorar el trabajo del Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI) quienes hicieron sus mejores esfuerzos y subrayaron las irregularidades periciales mexicanas. Junto con los padres de los normalistas, sólo queremos que se esclarezca este acto y se castigue a todos los culpables materiales e intelectuales. Es pedir un acto simple de justicia y equidad.

Colapsos ambientales

Los días de contingencia ambiental de pésima calidad atmosférica que sufre y seguirá sufriendo la megalópolis de la Ciudad de México son evidencia del colapso ambiental que ésta sufre. El remedio casero es disminuir en dos millones el número de vehículos circulando y la contaminación industrial. Estos remedios rápidos son inútiles a largo plazo.
No podemos ignorar que el calentamiento global tiene un papel importante en las condiciones atmosféricas locales que han provocado esta crisis ya recurrente. Esta situación que se ha convertido en la normalidad debe ser una lección preventiva parle resto del país y el mundo. La Ciudad de México no tiene a donde voltear para resolver sus problemas. La megalópolis debe olvidar sus diferencias políticas y crear una autoridad ejecutiva que realmente resuelva los problemas de contaminación. La CAMe (Comisión Ambiental de la Megalópolis) no parece tener estas capacidades o los compromisos necesarios para resolverlos. 

Beijing sufre problemas similares, Los Ángeles y Londres los sufrieron, y podrán volver a sufrir pese a todas las medidas políticas, de reducción de emisiones o la imposición de tarifas extraordinarias para circular.

Hay crisis ambientales naturales, los vientos de Santa Ana o las tormentas de polvo en Mexicali. No podemos eliminarlas, pero podemos tomar medidas que cuiden nuestra salud. Las tormentas de polvo que afectan a Mexicali pueden ameliorarse con un plan de reforestación realista con especies nativas y el uso creativo y racional del agua para su riego. 

La contaminación atmosférica la asociamos a ciudades grande, no se necesita ser una megalópolis para tener crisis ambientales, sólo se necesita la conjunción de condiciones atmosféricas, emisiones de gases y partículas suspendidas. En esta época del año desde la costa podemos ver en la atmósfera una nube amarilla cerca del horizonte, contaminación proveniente de la gran cuenca de atmosférica que compartimos con San Diego y Los Ángeles. Así como las cuencas hídricas comparten su agua, las cuentas atmosféricas comparten su aire. Lo que sucede en Los Ángeles y San Diego tiene consecuencias en Baja California. Mexicali es el fondo de una olla donde se asientan los materiales más pesados. Al problema agreguemos que la planta de vehículos de Baja California es más vieja, los estándares de emisiones de vehículos son más laxos, si no inexistentes y que estos vehículos más la industria sólo empeoran el problema local. Las plantas de generación eléctrica de de ciclo combinado para uso local y exportación también contribuyen a la contaminación.

El clima cálido actual es el caldo de cultivo que puede crear una de estas crisis. El programa de verificación vehicular no requiere una calidad mínima de emisiones y existen miles de vehículos irregulares viejos y baratos con emisiones altas y fuera de la ley. No tenemos un programa que busque rejuvenecer la planta de vehículos, promover los vehículos eléctricos o mejorar el sistema de transporte público. Tampoco tenemos un sistema de monitoreo eficiente y constante que nos informe sobre el nivel de las emisiones de vehículos e industriales y las condiciones atmosféricas y dispare cuando sea necesario las medidas pertinentes. No sabemos si existen mecanismos de coordinación entre los diferentes niveles de gobierno y la industria. No hemos hecho algo para impedir que Tijuana o Mexicali se vean envueltos en colapsos ambientales propios.

En las próximas elecciones a presidentes municipales y cámara de Diputados local los candidatos nos deben plantean las medidas preventivas, remedios, incentivos, programas de reforestación, multas y otras medidas que implementarán para evitar y combatir colapsos ambientales. Los elegidos deben trascender la visión a corto plazo que no ve más allá del próximo ciclo de elecciones. Gobernantes y ciudadanos deben ocuparse del bienestar y salud de todos los ciudadanos. Estas medidas son necesarias por que no disminuirán ni la planta vehicular ni la industrial. Además, las condiciones atmosféricas consecuencia del calentamiento global serán más propicias para generar estos colapsos ambientales. 


A 18 meses en los que desconocemos el paradero de los 43 normalistas, el gobierno mexicano agrede con rudeza innecesaria a la Comisión de Expertos. ¿Quiénes ganan con desprestigiar el trabajo de expertos reconocidos internacionalmente? ¿Hay necesidades innominables para ocultar a los culpables de este acto de justicia perdida?

Sunday, 27 March 2016

¿Cómo rescatamos a la Vaquita?

Foto Gustavo Cárdenas
Hace días aparecieron dos vaquitas muertas en las playas del golfo de California, cuando menos una de ellas asociada a totoabas también muertas. Una vez que se entreguen los resultados de la necropsia conoceremos mejor la causa de su muerte. Estas muertes innecesarias son indeseables y deben evitarse si queremos salvar estas dos especies. De la Totoaba hablaremos en otra ocasión. La Vaquita es el mamífero marino mas pequeño existente, endémico al alto golfo de California y también es el más amenazado del mundo. Sus números disminuyen y apuntan hacia la extinción, mueren mas vaquillas enmalladas de las que nacen, sólo puede enmallarse una Vaquita cada dos años para que la población crezca. Queda poco tiempo para hacer los grandes esfuerzos necesarios para rescatarla y ayudar a las comunidades pesqueras del alto Golfo de California a diversificar su economía y lograr su sustentabilidad. 

Este es el momento en que las buenas conciencias quieren hacer “algo”. Esta inquietud nos puede llevar a donar nuestro dinero o nuestro tiempo a quien nos dice que se dedica al rescate de este animal emblemático. Debemos proceder con precaución y  buscar el mayor beneficio para Vaquita y humanos.

Greenpeace busca donaciones para salvar a la Vaquita. Ni en su página en la red (https://greenpeace.mx/vaquita-marina/?origen=webQuePuedesHacer) ni en comunicaciones personales demuestra que lleve a cabo acciones que ayuden a sobrevivir a la Vaquita, la Totoaba o a las comunidades de pescadores del alto Golfo. Las donaciones monetarias tal cuál las pide no salvarán a la Vaquita. Tampoco las acciones de Sea Shepherd son conducentes a resolver el problema en su totalidad. Se puede ver su campaña en http://www.seashepherd.org/milagro2/ . Ambas organizaciones son conocidas mundialmente por atraer la atención a problemas ambientales, ahora se concentran en el alto golfo de California. Ambas organizaciones están patrullando las aguas del golfo en busca de pescadores ilegales y han entregado redes ilegales a las autoridades. ¿Dónde están la PROFEPA y la Armada de México?¿Dónde está el control fronterizo que impida la exportación de buches de totoaba? ¿Dónde está el presupuesto gubernamental mas allá de las palabras para salvar a la Vaquita?¿Por qué estas organizaciones patrullan las aguas? ¿Están arriesgando su vida al acercarse tanto a las redes de tráfico de drogas y Totoaba? Sería mas fácil y barato controlar la salida de pescadores desde los puertos y los campamentos pesqueros y decomisar allí las redes.
Alto Golfo de California, de internet.

Aunque no sabemos con exactitud cuantas vaquitas hay, el problema de su extinción es social, no biológico. La tasa de captura incidental de Vaquita debe disminuir para que crezca su población. Para esto será necesario cambiar los hábito de pesca de los pobladores de San Felipe, BC, Santa Clara del Golfo, SON y otras poblaciones de pescadores pequeñas. Esto no se logra patrullando las aguas del alto golfo de California. Estos son tiempos de barco caros que se pueden aprovechar para entender mejor la oceanografía y la ecología del área, así como buscar alternativas económicas sustentables. 

Las tareas que deben hacer realidad los gobiernos, la sociedad civil y los investigadores van más allá de proteger a tan preciada especie y su hábitat. Hay qué desarrollar y probar artes de pesca que la protejan a la par que su ambiente, de tal forma que se logre mantener el Golfo de California como líder en las pesquerías mexicanas. Una campaña de monitoreo regular de las variables oceanológicas y ecológicas favorables a la vaquita y a la biodiversidad del golfo es el complemento perfecto a las patrullas de vigilancia. Todos aprendemos más, además así Greenpeace y Sea Shepherd contribuyen de manera extraordinaria a la recuperación de la Vaquita y al desarrollo sustentable de la región.

Hay que establecer actividades económicas locales amigables con el medio ambiente, sustentantes y acordes a las necesidades y vocaciones de la región.  Estas deben brindar trabajos redituables y dignos que   eleven la calidad de vida de las familias de la región. Sólo con la alianza de las organizaciones de la sociedad civil, las sociedades científicas, los pobladores locales y los gobiernos podremos salvar a la Vaquita. 

El destino desconocido de los 43 Normalistas sigue siendo un problema político y de derechos humanos cuya sombra obscurece más el mandato tan pálido de Peña Nieto. Exigimos se haga justicia y condene a los autores intelectuales de este acto de lesa humanidad.


Wednesday, 23 March 2016

¿Desarrollo sustentable en Sierra Cucapá?

Desde la Cumbre de Río 2012 se identificó al desarrollo sustentable como la tarea imperativa para la supervivencia humana, la perspectiva del desarrollo ha cambiado. El desarrollo sustentable “satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades”. Las formas aceptables de uso de suelo, el aprovechamiento de la naturaleza o la construcción son otras. El progreso ya no es la transformación irreversible de un paisaje aspirando a un porvenir de bienestar inalcanzable.

El Proyecto Integral EcoZone de 14 782 hectáreas en la ladera Este de la Sierra Cucapá es incompatible con el desarrollo sustentable, aunque pretenda lo contrario. Se piensa desarrollar actividades incompatibles, contradictorias y contra la vocación silvestre de esta sierra emblemática de Baja California: una planta fotovoltáica, aprovechamiento de residuos peligrosos y de manejo especial, zona industrial de recicladoras, extracción de materiales pétreos, centros de educación media superior y de negocios; zonas habitacionales, comerciales y de servicios, aprovechamiento forestal sustentable y conservación. Durante el desarrollo a 16 años se irán haciendo los informes preventivos. No están presentando impactos de cualquiera de las partes y piden un permiso general. Táctica que vimos en Sierra Juárez cuando Sempra Energy solicitó un permiso general para la construcción de aerogeneradores desperdigados. Aunque la SEMARNAT aprobó el desarrollo de SEMPRA , la autorización está siendo objetada por que la SEMARNAT no uso la mejor información existente sobre la Sierra Juárez para calificar el proyecto, el proyecto sigue adelante ¿Veremos esta arbitrariedad en Sierra Cucapá?

La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para consulta pública resume que 29% del área será modificado en los próximos diez años y manifiesta que el proyecto ni se encuentra en un área natural protegida ni con alguna categoría de interés. Describe a los terrenos del ejido General Heriberto Jara, donde hay ya 28 contratos de arrendamiento, como suelos semidesnudos y vegetación de segundo crecimiento en proceso de degradación, justificando los usos combinados en el predio. Aún así, llevarán a cabo aprovechamiento forestal sustentable y conservación. La Sierra Cucapá, al igual que gran parte del estado de Baja California son áridos, no esperamos mucha vegetación pero si gran riqueza de especies. La diversidad de especies animales que viven en el área atestiguan que la Sierra es un componente paisajístico y biológico importante del estado. A pesar de las opiniones políticas, el borrego cimarrón es un habitante natural y permanente de la región.

¿Quién se atreverá a vivir o estudiar cerca de un lugar donde se manejan substancias tóxicas? ¿Qué les asegura que casas, escuelas, caminos, agua y aire no estarán contaminados? ¿Será la propuesta una solución a problemas de confinamiento y tratamiento de residuos tóxicos allende la frontera? Somos traspatio para generar energía.

La tribu que habita Sierra Cucapá es parte de nuestra historia y nuestro presente. Aparte de las rentas al ejido, no sabemos como se incorporará a los habitantes a trabajos dignos, bien remunerados y de gran capacidad técnica o administrativa o que se hará para mantener sus tradiciones sin fosilizarlas en un museo.

El reciclado y el aprovechamiento y manejo de residuos peligrosos requerirán de grandes cantidades de energía y sus residuos pueden ser altamente tóxicos. A pesar de la descripción despectiva del lugar, no se manifiesta claramente la conexión de estos sitios con los acuíferos locales y su impacto en la calidad del agua. 

La experiencia del público que asiste a expresar sus sentimientos y razones a las consultas públicas es decepcionante. También las noticias del resto del país, como Tajamar. Los proponentes y las autoridades han cumplido con la letra de la ley. El espíritu de la ley: el equilibrio ecológico y la preservación del ambiente no se manifiestan en la evaluación o en la mitigación. Es decepcionante que la secretaría que debe promover nuestro futuro sustentable tenga visión sexenal.
La aprobación de la MIA reflejará intereses obscuros. Esta no es una contribución al desarrollo sustentable, el desarrollo que garantiza un futuro digno.

Los esfuerzos autojustificados del gobierno del presidente Peña Nieto que no dar una solución confiable al paradero de los 43 alumnos de Ayotzinapa no son creibles. ¿Dónde están los culpables materiales e intelectuales?



Monday, 7 March 2016

¿Qué defendemos cuando defendemos la biodiversidad?

Biodiversidad es una palabra cuyo significado se ha perdido en la lucha por defenderla, salvarla o protegerla. Pocos han hecho un esfuerzo por entender la biodiversidad o siquiera buscar su significado. Si vale la pena y es importante defender la biodiversidad pero para hacerlo hay que conocerla mejor y entender o cuando menos vislumbrar sus alcances. 

Edward O Wilson, biólogo de renombre y controversia, define la biodiversidad, la CONABIO la traduce: “la biodiversidad o diversidad biológica es la variedad de la vida. Este concepto incluye varios niveles de la organización biológica. Abarca a la diversidad de especies de plantas, animales, hongos y microorganismos que viven en un espacio determinado, a su variabilidad genética, a los ecosistemas de los cuales forman parte estas especies y a los paisajes o regiones en donde se ubican los ecosistemas. También incluye los procesos ecológicos y evolutivos que se dan a nivel de genes, especies, ecosistemas y paisajes’.

Esta definición de biodiversidad es compleja y difícil de entender pero promueve su discusión y defensa por muchos sectores sociales. Todas las definiciones reducen la realidad. Esta intenta, con bastante acierto, acaparar la realidad de la vida en la tierra, las complejidades de los seres vivos, los ecosistemas, los paisajes y el planeta. Al ser compleja la biodiversidad nuestras soluciones serán limitadas en la defensa de la biodiversidad. No por eso son inútiles.

Casi siempre asociamos la biodiversidad al número de especies presentes en un área. Si es cierto que un lugar con muchas especies es biodiverso, pero ésto es sólo la riqueza de especies. Otras veces reducimos la biodiversidad a la abundancia de unas cuantas especies en un sitio. El Valle de los Cirios es un buen ejemplo de un lugar con gran abundancia de pocas especies, su biodiversidad va más allá de esa abundancia. Otras ideas asociadas con la biodiversidad es la de especies raras amenazadas como la vaquita, el borrego cimarrón o los perritos de las praderas. Al pensar en biodiversidad también pensamos en especies carismáticas como jaguares, pandas, ballenas o pingüinos o en especies emblemáticas como el lobo. 

El Valle de los Cirios, San Pedro Mártir y Sierra Juárez son paisajes y ecosistemas que asociamos con la biodiversidad, su riqueza de especies, la abundancia de cada una de estas, los ecosistemas y sus procesos. Aparte de unos cuantos especialistas, jamás pensamos en la riqueza genética de estas especies, de las bacterias de sus suelos,  los hongos de las micorrizas, los muérdagos o los insectos. Todos parte esencial de la salud y la biodiversidad del lugar. Cuidar, conocer y proteger ecosistemas es parte del cuidado de la biodiversidad, pero no es lo único que debemos hacer.

La biodiversidad es más que la suma de sus componentes, implica sinergias.  Estas sinergias son poco comprendidas pero no despreciables. No sabemos como medir la biodiversidad o cuantificarla. No podemos comparar objetivamente la biodiversidad entre sitios tan disímiles como el Ártico y el Amazonas. Sólo comparamos excepciones, los "hotspots" y "coldspots", lugares donde, respectivamente, hay más o menos especies de las esperadas. A las amenazas a la biodiversidad debemos agregar el calentamiento global.

¿Qué defendemos cuando defendemos la biodiversidad? Defender la biodiversidad es mantener los procesos naturales de individuos, especies, ecosistemas y sus procesos en un mundo lo menos alterado posible. Defender la biodiversidad también es encausar nuestras vidas hacia una economía sustentable. Cuando defendemos por separado un árbol, su especie, el ecosistema o el paisaje, ¿estámos defendiendo la biodiversidad? Cuándo conseguimos una nueva área para conservación, ¿estámos defendiendo la biodiversidad? Cuando perseguimos delitos ambientales, declaramos leyes inteligentes que protegen nuestros recursos, pescamos dentro de los límites permitidos, llevamos la bolsa de caza, investigamos e implementamos nuevos controles biológicos ¿estámos defendiendo la biodiversidad? La defensa de la biodiversidad va de la mano del uso sustentable de los recursos, pero el uso sustentable por si solo no defiende la biodiversidad. Si a todos y a más acciones, pero sólo una porción de ella, imposible defenderla toda de un pincelazo. 


Como canta Quilatayún: ¿Qué dirá el Santo padre que vive en Roma?... Por nuestras tierras no dijo nada de los 43 normalistas de Ayotzinapa aunque ...le estén degollando a su paloma. 

Monday, 15 February 2016

Ecocidio anunciado

Cancún, la Riviera Maya y el resto de las playas de la península de Yucatán son tesoros turísticos de México. El atractivo turístico internacional de estos lugares no es sólo por sus playas blancas o sus arrecifes de coral. Es toda su geografía su ambiente y la calidez de sus pobladores. Sus selvas, sus cenotes y sus manglares también cuentan. La riqueza turística es producto de la infraestructura, el clima y la belleza natural del paisaje, la infraestructura sin paisaje vende menos o deja de vender. 

No hay un número mágico para lograr un equilibrio entre el desarrollo y la integridad de los ecosistemas, pero si medidas precautorias. Mientras los desarrolladores puedan ganar, seguirán destruyendo o afectando ecosistemas si no hay quien ponga un hasta aquí. La destrucción del manglar de Tajamar demuestra que no hay quien los limite. Sin embargo, los servicios ecosistémicos se ven severamente disminuidos cada vez que destruimos o modificamos a proveedores de servicios tan esenciales como el agua, el aire o la polinización. 

Todo y cualquier desarrollo afecta y modifica al ambiente, debemos buscar que la afectación sea mínima. El espíritu de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente busca que esas afectaciones se minimicen y haya una compensación por las pérdidas. El caso de la destrucción de las 57 hectáreas de manglar de Tajamar es una violación tajante del espíritu de esta ley. 

¿Cómo surgió este ecocidio? No toma mucha imaginación construir el escenario en el que se dio este crimen. Los desarrolladores turísticos de Cancún buscan expandir atracciones turísticas y hoteles. Conocen bien los planes de desarrollo y las leyes que les permiten o impiden llevar a cabo sus planes. En su visión de México como destino turístico nada puede detenerlos. Tienen amigos, conocidos y conexiones, a todos los usan. Se creen dueños de los recursos naturales, olvidando que estos son de toda la nación.

Esta élite de negocios se codea y cuando es necesario ningunea a cabildos, presidentes municipales, gobernadores, secretarios y presidentes. Esas relaciones sociales las cultivan como relaciones políticas, pecuniarias y familiares. Los favores son mutuos. 

Cancún y el Municipio de Benito Juárez son producto del sexenio de Echeverría; desde entonces nace la corrupción local. Tajamar es parte de un malecón en el Cancún turístico y de sus planes de desarrollo. Se aprovecharon autorizaciones del sexenio de Calderón para ejercerlas en el de Peña, justo antes de su vencimiento. Los involucrados aprovecharon la no retroactividad de las leyes que protegen a los manglares para justificar leguleyamente el ecocidio, aunque son bien conocidas su belleza importancia y fragilidad. No son inocentes. Por razones explicables ninguna autoridad local, estatal o federal tuvo la imaginación o la iniciativa ni se molestó en pedir ayuda de la sociedad civil o la academia para encontrar impedimentos técnicos, climatológicos, legales, sociales o ecológicos para detener el ecocidio. Todas estas son razones de peso. 

Un fin de semana cercano al cierre del permiso, sin avisar al público pero con la anuencia de las autoridades, entra la artillería pesada local a una destrucción de Tajamar equiparable a la provocada Napalm o Agente Naranja. Entre menos quede vivo más se demuestra el peso político y la impunidad. Así será más difícil recuperar el ecocidio y justificar las bondades del progreso incondicionado del país. 

La respuesta tardía y torpe del Partido Verde de México sólo ratifica el precio de sus miembros y la ubicuidad de su corrupción. 

Hay noticias corroborando esta historieta de corrupción que desemboca en un ecocidio y la pauperización del paisaje. Esta historieta la podemos escribir y reescribir a lo largo y ancho del país. En la península de Baja California, el mar de Cortés, Sonora y Sinaloa seguimos sufriendo ese elefante blanco llamado Escalera Náutica. Las propuestas de campos de golf en lugares insólitos son una amenaza recurrente. 

El ecocidio del manglar de Tajamar no tiene un final feliz. Ningún ecocidio tiene un final feliz, pero si lecciones que aprender. Es necesario que los ciudadanos, con el apoyo de los científicos, vigilemos muy de cerca las autorizaciones para el desarrollo que modifiquen o alteren. Será necesario mayor transparencia en los procesos y acceso más abierto a las Manifestaciones de Impacto Ambiental. SEMARNAT ha perdido la confianza de los ciudadanos como guardiana del ambiente e impulsora del desarrollo sustentable. 



Tesoro Verde II

Usar el suelo es utilizar terreno ya sea para una de sus vocaciones o para un destino adverso que contradice y destruye al hábitat. En Baja California compiten usos de suelo que afectan su tesoro verde. El desarrollo urbano, industrial y turístico, incluyendo la infraestructura de comunicaciones marítimas (puertos) y terrestres (carreteras y vías ferroviarias), con transformaciones irreversibles del suelo; la agricultura con restauración de alto costo y la conservación con impactos mínimos. La escalera náutica, campos de golf mal planificados y la sobreexplotación de los mantos acuíferos en San Quintín, puerto Colonet, las carreras off-road y numerosas concesiones mineras son usos de suelo adversos. 

Aunque es decisión última de los gobiernos el uso de suelo, éstos deben considerar los planes de ordenamiento territorial y las opiniones ciudadanas antes de sucumbir a grupos de interés cuya finalidad es maximizar ganancias a corto plazo de inversiones dudosas.

La región noroeste del estado es un ecosistema mediterráneo caracterizado por lluvias invernales y veranos secos. Estos ecosistemas tienen una distribución determinada por el encuentro de un desierto con una corriente marina fría. Los hay en Europa y África, Australia, Sudáfrica, Chile y las Californias. Los inviernos húmedos, los veranos secos y los rayos dieron lugar a la descomposición de la materia por incendios, sin incendios naturales no funciona el ecosistema. Los humanos han alterado el proceso, pero no pueden eliminarlo. En Baja California la zona mediterránea está delimitada por el Pacífico y las sierras que bisectan la península, llegando al Sur al arroyo de El Rosario. 

La mayoría de la población estatal vive aquí: Tijuana, Rosarito, Ensenada y el Valle de San Quintín, donde hay gran demanda de desarrollo. Pese a su rareza como paisaje mexicano la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas no lo considera en su plan de desarrollo. Las organizaciones de la sociedad civil han procurado su conservación involucrando extensiones ecológicamente importantes de terreno, lidiando con problemas de legitimidad de tenencia e invasión de terrenos y creando alianzas locales de conservación. 

La conservación de tierras puede ser en un elemento importante de nuestra economía. En el Sur de California viven unos 22 millones de habitantes, muchos de ellos buscan una experiencia con la naturaleza. De las aguas del Pacífico a los picos de las sierras, tenemos paisaje que ofrecer a este mercado ansioso de naturaleza y soledad. Podemos brindarles la experiencia que buscan. Viven a menos de un tanque de gasolina de los paisajes casi prístinos o escasamente poblados de nuestra porción del ecosistema mediterráneo. A excepción de Camp Pendleton y los parques naturales del sur de California, su paisaje mediterráneo desaparece a tasas más aceleradas que las nuestras.

Al conservar nuestros paisajes, usarlos  sustentablemente, cobrar precios justos y ofrecer servicios adecuados por disfrutarlos generaremos riqueza. Ni el desarrollo urbano o turístico ni la agricultura ofrecen la sustentabilidad económica y ecológica que puede brindar el ecoturismo respaldado por inversión en infraestructura y entrenamiento para que los pobladores sean pequeños empresarios. Estudios preliminares relacionados con el ecoturismo indican la voluntad de los visitantes de pagar un precio justo con la condición de que el paisaje y la experiencia de lo natural no se pierdan. También hay indicadores que las ganancias por ecoturismo son más estables y seguras que las de la agricultura.

Abundan los elefantes blancos costeros entre Tijuana y Ensenada. El boom de bienes raíces en los Estados Unidos se transformó aquí en edificios abandonados. Muchos fueron engañados y sufrieron pérdidas económicas cuantiosas. Los edificios jamás se acabarán de construir y el impacto sobre suelo y paisaje son irreversibles. Jamás se crearan los empleos de servicio que prometían. De nada sirvió el plan Corredor Costero Tijuana, Playas de Rosarito, Ensenada (Cocotren). Se violaron sus disposiciones de ordenamiento territorial. De poco servirá firmar una nueva versión si la autonomía municipal es entendida como el derecho de ignorar disposiciones de niveles de gobierno superiores con una visión mas amplia y sustentable del suelo. La toma de decisiones de desarrollo local debe evaluar nuestro tesoro verde.


Exigimos conocer el destino de los cuarenta y tres normalistas de Ayotzinapa y el juicio y condena de los perpetradores materiales e intelectuales.